PARTE 2: EL RELOJ QUE MARCABA LA VERDAD.

El viejo reloj de bolsillo comenzó a emitir un sonido seco.

Tac… tac… tac…

Cada segundo parecía más fuerte que el anterior.

Los dos niños abrazaron a Elena con todas sus fuerzas.

El hombre encapuchado observaba la escena sin apartar la vista de ellos.

—Han pasado exactamente quince años —dijo con una calma aterradora—. Quince años esperando este momento.

Elena sintió que el corazón le golpeaba el pecho.

—¿Quién eres?

El hombre sonrió lentamente.

—La pregunta correcta no es quién soy.

Es…

¿Por qué tu familia fingió que nunca existí?

Elena quedó inmóvil.

Aquellas palabras removieron un recuerdo que llevaba enterrado demasiado tiempo.

La noche en que su hermana menor desapareció.

Las discusiones.

Los gritos.

Su padre prohibiendo volver a pronunciar aquel nombre.

Siempre creyó que había sido un secuestro.

O un accidente.

Nunca obtuvo respuestas.

El hombre se quitó lentamente la capucha.

Tendría unos treinta años.

Sus ojos eran exactamente iguales a los de su hermana Isabel.

—Mi nombre es Gabriel.

Elena frunció el ceño.

Jamás había escuchado ese nombre.

—Soy el hijo de Isabel.

El silencio fue absoluto.

Elena sintió que las piernas dejaban de sostenerla.

—Eso es imposible…

Mi hermana nunca tuvo hijos.

Gabriel dejó escapar una risa amarga.

—Eso fue lo que les hicieron creer.

Sacó una vieja fotografía.

En ella aparecía Isabel embarazada de varios meses.

La fecha estaba escrita al reverso.

Dieciséis años atrás.

Elena tomó la imagen con manos temblorosas.

—¿Dónde conseguiste esto?

—Ella me la dio.

Antes de morir.

Las lágrimas comenzaron a llenar los ojos de Elena.

—¿Mi hermana… está muerta?

Gabriel asintió lentamente.

—Murió hace cuatro años.

Pero no por una enfermedad.

Murió esperando que algún día alguien descubriera la verdad.

Los niños observaban sin comprender.

El mayor preguntó en voz baja.

—¿Él es nuestro primo?

Gabriel miró al pequeño durante unos segundos.

Por primera vez su expresión perdió dureza.

—Sí.

Supongo que sí.

Elena respiró con dificultad.

—¿Quién hizo todo esto?

Gabriel abrió lentamente los documentos que ella había encontrado.

Había certificados de nacimiento.

Escrituras.

Y una carpeta judicial nunca registrada oficialmente.

—Tu padre.

El mundo pareció detenerse.

—No…

Gabriel señaló una declaración firmada por un antiguo juez.

—Cuando Isabel quedó embarazada de un hombre humilde, tu padre creyó que destruiría el apellido familiar.

La encerró.

Declaró públicamente que había desaparecido.

Y me entregó ilegalmente a otra familia.

Elena rompió a llorar.

Durante quince años había llorado a su hermana creyendo que había sido víctima de un desconocido.

Nunca imaginó que el responsable estaba sentado todos los domingos en la cabecera de la mesa familiar.

—Yo no sabía nada…

Susurró.

Gabriel bajó lentamente la mirada.

—Lo sé.

Por eso nunca busqué venganza contra ti.

Solo quería que escucharas la verdad antes que él.

En ese momento sonó el teléfono de Gabriel.

Contestó.

Escuchó unos segundos.

Después levantó lentamente la vista hacia Elena.

—Llegó antes de lo previsto.

—¿Quién?

Gabriel guardó el teléfono.

—Tu padre.

Viene acompañado por su abogado.

Dice que esta noche recuperará todos los documentos… aunque tenga que destruir esta casa.

Antes de que alguien pudiera reaccionar, desde el exterior se escuchó el ruido de varios vehículos deteniéndose al mismo tiempo.

Las luces atravesaron las ventanas rotas.

Los niños se abrazaron nuevamente a Elena.

Pero Gabriel no miraba hacia la puerta.

Observaba una última hoja escondida al fondo de la carpeta.

Su rostro cambió por completo.

—No puede ser…

Elena tomó el documento.

Era una prueba de ADN realizada apenas unas semanas antes.

Los resultados demostraban que Gabriel no era únicamente hijo de Isabel.

También era hijo biológico del hombre que acababa de llegar a la casa.

Eso significaba que el verdadero culpable no solo había destruido la vida de su hermana… sino que había ocultado durante más de quince años que Gabriel era su propio hijo.

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