PARTE 2: DESCUBRÍ QUE LOS DOS APARTAMENTOS NO ERAN PARA MIS PADRES, Y LA VERDAD QUE MI PROMETIDO HABÍA OCULTADO DESTRUYÓ SU DOBLE VIDA

La asesora de atención al cliente de la recepción se acercó con tres vasos de agua tibia y nos dedicó una sonrisa profesional.

—¿En qué puedo ayudarles?

Mi padre colocó los documentos sobre el mostrador.

—Queremos revisar el expediente de dos apartamentos del edificio B.

La mujer miró los números de las unidades y tecleó algo en la computadora.

Su expresión cambió casi inmediatamente.

—¿Son los apartamentos 1802 y 1803?

—Sí —respondí.

La asesora dudó.

—Hay algo que deberían saber.

Mi corazón se tensó.

—¿Qué cosa?

Ella bajó la voz.

—El apartamento 1803 fue comprado hace cuatro meses mediante una operación diferente a la del 1802. La persona registrada como compradora fue Jiang Ning.

Mi padre apretó los dientes.

—Eso ya lo sabemos. Queremos saber quién pagó.

La asesora miró la pantalla.

—El pago inicial provino de una cuenta empresarial.

—¿A nombre de quién?

La mujer volvió a revisar.

Entonces levantó la mirada.

—Ashford Trading.

Sentí que mi respiración se detenía.

Ese nombre no significaba nada para mí.

Pero el abogado Li, que acababa de llegar, palideció.

—Señorita Shen, Ashford Trading pertenece a la familia Chen.

Mi padre golpeó la mesa.

—¡Entonces ese desgraciado utilizó el dinero de mi hija para comprarle un apartamento a otra mujer!

—Todavía no podemos afirmarlo —dijo el abogado—. Necesitamos seguir el flujo del dinero.

Abrí mi bolso y saqué una memoria USB.

—Ya lo hice.

Todos me miraron.

La conecté a la computadora de la oficina.

Había pasado las últimas seis semanas revisando cada transferencia, cada factura y cada documento que Chen Yu había enviado durante la preparación de la boda.

El primer archivo mostraba mis ahorros.

El segundo, el pago inicial del apartamento.

El tercero, una transferencia desde la cuenta de Chen Yu a Ashford Trading.

Y el cuarto…

Era una factura de remodelación.

El destinatario era Jiang Ning.

El dinero que yo había entregado para nuestro futuro había terminado pagando la remodelación del hogar de mi supuesta mejor amiga.

Mi madre se cubrió la boca.

—Zhi Xing…

Yo solo miraba la pantalla.

Ya no sentía rabia.

Sentía claridad.

—Todavía falta algo.

El abogado Li abrió el siguiente documento.

Su expresión se volvió seria.

—¿Qué es esto?

—Una copia del contrato de matrimonio que Chen Yu me pidió firmar la semana pasada.

Mi padre lo leyó.

—¿Por qué hay una cláusula sobre bienes adquiridos antes del matrimonio?

—Porque quería proteger el apartamento 1803.

El abogado levantó la mirada.

—¿Estás segura?

Asentí.

—Lo revisé anoche.

Según el documento, cualquier propiedad adquirida antes del registro matrimonial y puesta a nombre de un tercero quedaría fuera de cualquier reclamación futura.

Mi padre soltó una risa amarga.

—Ya lo tenía todo planeado.

El abogado negó lentamente con la cabeza.

—No exactamente.

—¿Qué quiere decir?

Señaló una línea.

—Este contrato tiene una fecha posterior a la transferencia del apartamento.

—¿Y?

—Si ella no firma, esta cláusula no tiene ningún efecto. Y si existe evidencia de que el dinero utilizado pertenecía a la señorita Shen, podemos impugnar la operación.

Por primera vez desde que había cancelado la boda, sentí que podía respirar.

Pero entonces mi teléfono vibró.

Era Jiang Ning.

【Tenemos que hablar.】

La miré durante unos segundos.

Después respondí:

【Ven a la cafetería frente al complejo.】

Llegó veinte minutos después.

Llevaba el mismo abrigo blanco que había visto en sus fotografías.

Se sentó frente a mí.

—Zhi Xing, puedo explicarlo.

—Entonces explica.

Bajó la mirada.

—Chen Yu y yo no somos lo que piensas.

—No te pregunté qué son. Te pregunté por qué tu nombre aparece en el apartamento que pagué yo.

Se quedó callada.

—Porque él dijo que era temporal.

—¿Temporal?

—Sí.

—¿Y la publicación donde dijiste que por fin te había dado un hogar?

Su rostro se puso rojo.

—Estaba emocionada.

—¿Por qué?

No respondió.

Saqué mi teléfono y puse sobre la mesa una captura de pantalla.

Era una conversación entre ella y Chen Yu.

【Cuando terminemos la boda, ella no sospechará nada.】

【El apartamento quedará a mi nombre y después podremos vivir allí tranquilos.】

Jiang Ning se quedó inmóvil.

—¿De dónde sacaste eso?

—De la computadora de Chen Yu.

—Tú…

—No tuve que hackear nada. Él dejó abierta su cuenta en mi computadora cuando me pidió que imprimiera unos documentos.

Ella comenzó a llorar.

—No quería hacerte daño.

—Pero lo hiciste.

—Él me dijo que ya no te amaba.

La miré.

—¿Y eso justificaba utilizar mis ahorros?

—Me dijo que tú eras solo una obligación para él.

Aquella frase dolió.

No porque creyera en ella.

Sino porque finalmente entendí que llevaba meses viviendo junto a un hombre que había convertido nuestra relación en una operación financiera.

—¿Cuándo empezó?

Jiang Ning guardó silencio.

—Hace un año.

Cerré los ojos.

Un año.

Durante un año había estado preparando una boda con un hombre que ya estaba construyendo otra vida.

Entonces ella dijo algo inesperado.

—Pero hay algo que tú no sabes.

Abrí los ojos.

—¿Qué?

—Chen Yu no quería casarse contigo por tus ahorros.

Me quedé inmóvil.

—¿Entonces por qué?

Jiang Ning sacó un documento de su bolso.

—Por esto.

Era una copia de un informe de valoración.

El nombre de mi abuelo aparecía en la primera página.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué tiene que ver mi abuelo?

—La empresa de tu familia posee unos terrenos en Chengdu. Chen Yu descubrió que la zona será incluida en un nuevo proyecto de desarrollo.

Miré el documento.

La cifra estimada era enorme.

—¿Cómo consiguió esto?

—Su padre tenía información sobre el proyecto antes de que fuera anunciado.

El abogado Li, que había estado escuchando desde la mesa contigua, tomó el documento.

Lo revisó rápidamente.

—Esto cambia las cosas.

Mi padre frunció el ceño.

—¿Cómo?

—Si Chen Yu estaba intentando casarse con su hija para obtener derechos sobre esos activos, debemos revisar inmediatamente todos los documentos que él le pidió firmar.

Sentí que el estómago se me encogía.

Recordé cada vez que Chen Yu había insistido en que yo firmara algo.

Documentos bancarios.

Poderes.

Autorizaciones.

Papeles que él describía como simples formalidades para preparar nuestra vida matrimonial.

**No estaba construyendo una familia conmigo.

Estaba intentando construir acceso a mi patrimonio.**

Me levanté.

—Jiang Ning, ¿por qué me estás contando esto?

Ella bajó la cabeza.

—Porque Chen Yu también me mintió.

—¿Cómo?

—Me prometió que después de casarse contigo se divorciaría y se quedaría conmigo. Pero hace dos semanas descubrí que había preparado otro contrato.

Me entregó una fotografía.

Era una página del testamento empresarial de Chen Yu.

Había una cláusula donde Jiang Ning quedaba como beneficiaria de una pequeña parte.

Nada más.

—¿Y tú?

—No iba a tener el apartamento.

Señaló otra línea.

El verdadero beneficiario era una sociedad controlada por el padre de Chen Yu.

Mi sangre se heló.

—Entonces él pensaba quitarnos el dinero a las dos.

Jiang Ning asintió.

—Sí.

Nos quedamos en silencio.

Nunca imaginé que el momento que destruiría nuestra amistad también sería el momento en que ambas comprenderíamos la misma verdad.

Chen Yu no amaba a ninguna de las dos.

Solo amaba lo que podía obtener de nosotras.

Esa misma noche recibí un mensaje suyo.

【Zhi Xing, ven a casa. Tenemos que hablar.】

No respondí.

El siguiente mensaje llegó inmediatamente.

【Si cancelas la boda de esta manera, ambas familias quedarán avergonzadas.】

Después:

【No me obligues a contarles a tus padres algunas cosas sobre ti.】

Sonreí.

Finalmente había dejado de fingir.

Respondí una sola frase:

【Mañana. Hotel Jinyue. Sala 6. Ven solo.】

A la mañana siguiente, Chen Yu llegó puntual.

Parecía agotado.

—Zhi Xing, por fin estás dispuesta a escucharme.

Me senté frente a él.

—Habla.

—Lo del apartamento fue un error.

—¿Y las fotografías de Jiang Ning en nuestra boda?

—Fue una mala decisión.

—¿Y el dinero?

—Pensaba devolverlo.

—¿Cuándo?

No respondió.

—¿Después de casarte conmigo?

—Zhi Xing…

—¿Después de conseguir acceso a los terrenos de mi familia?

Su expresión cambió.

Solo un segundo.

Pero lo vi.

—¿Quién te dijo eso?

—Así que es verdad.

Chen Yu se quedó en silencio.

Entonces cambió de estrategia.

—Escúchame. Sí, cometí errores. Pero tú y yo llevamos años juntos. ¿Vas a destruir todo por un apartamento?

Me reí.

—No.

Saqué una carpeta.

—Lo destruiré por todo lo demás.

Coloqué las transferencias sobre la mesa.

Después las conversaciones.

Después el contrato.

Y finalmente la valoración de los terrenos.

Su rostro se volvió completamente pálido.

—¿Dónde conseguiste esto?

—Soy la hija de un hombre que me enseñó a no firmar documentos sin leerlos.

La puerta se abrió.

Entraron mi padre, el abogado Li y dos funcionarios.

Chen Yu se levantó.

—¿Qué significa esto?

El abogado respondió:

—Significa que la señorita Shen ha presentado una denuncia formal por apropiación indebida y fraude documental.

Chen Yu me miró.

—¿Vas a denunciarme?

—No.

Me levanté.

—Voy a protegerme.

Entonces apareció Jiang Ning detrás de ellos.

Chen Yu se quedó helado.

—Ning Ning…

Ella no respondió.

Dejó una carpeta sobre la mesa.

—También presenté mi denuncia.

Chen Yu retrocedió.

—¿Qué estás haciendo?

—Devolviendo el favor.

Los documentos demostraban que había utilizado cuentas de terceros para ocultar el origen del dinero.

También demostraban que había enviado información confidencial sobre los terrenos de mi familia a una empresa vinculada con su padre.

Durante unos segundos, nadie habló.

Luego Chen Yu dejó caer los hombros.

Todo su teatro había terminado.

—Zhi Xing, yo…

—No.

Lo interrumpí.

—No vuelvas a llamarme así.

Sus ojos se llenaron de desesperación.

—Te amé.

Lo miré directamente.

—Quizá alguna vez.

Respiré profundamente.

—Pero un hombre que ama a una mujer no necesita comprarle una casa a otra usando sus ahorros.

La investigación continuó durante los meses siguientes.

El apartamento 1803 fue recuperado mediante un acuerdo legal porque se demostró el origen de los fondos.

Mi dinero fue devuelto.

La empresa de Chen Yu perdió varios contratos después de que se descubrieran las irregularidades financieras.

Mi padre también recuperó parte de los fondos que creíamos perdidos.

Jiang Ning y yo nunca volvimos a ser las amigas que habíamos sido.

Pero tampoco terminamos como enemigas.

Ella aceptó declarar y devolver los beneficios que había recibido.

Antes de marcharse de la ciudad, vino a verme una última vez.

—Lo siento.

La miré.

—Yo también.

—¿Por qué tú?

—Porque durante mucho tiempo pensé que conocía perfectamente a las personas que me rodeaban.

Ella sonrió tristemente.

—Tal vez confiar no sea el problema.

—¿Entonces qué?

—Confiar sin escucharte a ti misma.

Sus palabras se quedaron conmigo.

Un año después, mis padres se mudaron temporalmente al apartamento 1802.

No porque Chen Yu lo hubiera planeado.

Sino porque finalmente cumplimos aquella promesa de una manera que sí tenía sentido.

Una tarde, mientras mi madre regaba las plantas del balcón, mi padre me miró.

—¿Te arrepientes?

Negué.

—No.

—¿Ni siquiera de haber perdido la boda?

Sonreí.

—Perdí una boda.

Miré las ventanas iluminadas del apartamento.

—Pero recuperé mi vida.

Mi padre levantó su taza de té.

—Entonces valió la pena.

Meses después conocí a alguien nuevo.

No me prometió apartamentos.

No habló de dinero.

No intentó impresionarme con regalos.

La primera vez que salimos, simplemente me preguntó:

—¿Qué quieres hacer?

Y aquella pregunta tan sencilla me hizo comprender cuánto había cambiado.

Ya no quería que alguien decidiera por mí.

No necesitaba un hombre que me comprara un hogar.

Quería a alguien que respetara el hogar que yo misma había construido.

Y cuando años después volví a pasar frente al restaurante donde originalmente iba a celebrarse mi boda con Chen Yu, me detuve unos segundos.

Recordé el vestido alquilado.

Los 1.600 yuanes que no pude recuperar.

Los dos apartamentos.

La publicación de Jiang Ning.

Y aquel mensaje del empleado:

«¿Está segura de que el apartamento también es para sus padres?»

Sonreí.

Aquella pregunta había cambiado mi vida.

Porque a veces una persona no necesita descubrir una gran traición.

Solo necesita que alguien haga la pregunta correcta en el momento correcto.

**Chen Yu quería que yo creyera que estaba comprando un futuro para mis padres.

En realidad, estaba comprando su propio futuro con mi dinero.**

Cancelé la boda antes de convertirme en su esposa.

Y fue la mejor decisión que tomé.

Porque al final no perdí al hombre que amaba.

**Perdí al hombre que fingía serlo.

Y al recuperar mi dinero, mi dignidad y mi libertad, descubrí que aquello que parecía el día en que mi vida se derrumbaba era, en realidad, el día en que finalmente empezó a pertenecerme.**

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