PARTE 2 — EL INFORME OCULTO QUE HUNDIÓ TODO SU IMPERIO.

El teléfono dejó de sonar.

El director ejecutivo tardó varios segundos en reunir el valor para contestar.

—¿Señor Esteban Rojas?

—Sí.

—Le habla el despacho Ferrer & Asociados. Representamos a más de doscientas personas afectadas por los productos defectuosos de su empresa.

El rostro del empresario perdió todo el color.

—Esto es un malentendido.

—En unas horas recibirá la demanda colectiva.

La llamada terminó.

Esteban permaneció inmóvil.

Todavía pensaba que podía salvarse.

Abrió la caja de terciopelo y tomó el reloj de oro que había intentado regalar al auditor.

—Todos tienen un precio —murmuró.

En ese momento, la puerta volvió a abrirse.

El auditor regresó acompañado por dos inspectores de la agencia nacional de supervisión industrial.

—Hemos olvidado algo.

Esteban sonrió con falsa tranquilidad.

—¿Qué necesitan?

El auditor señaló el reloj.

—Eso también será incluido como intento de soborno.

Uno de los inspectores tomó fotografías del despacho.

El otro comenzó a revisar varios archivadores.

—No encontrarán nada.

El auditor dejó sobre la mesa una memoria USB.

—Ya lo encontramos hace tres semanas.

La conectó al ordenador principal.

En la pantalla aparecieron decenas de correos electrónicos internos.

Todos llevaban la firma digital de Esteban.

“Reducid un treinta por ciento el coste de los materiales.”

“No informéis de las devoluciones.”

“Destruid los informes de calidad antes de la auditoría.”

Los inspectores guardaron silencio.

Cada mensaje destruía una nueva excusa.

Esteban intentó cerrar el ordenador.

Uno de los agentes lo detuvo.

—No toque ninguna prueba.

El empresario respiró con dificultad.

—Solo intentaba salvar la empresa.

El auditor negó lentamente.

—No.

Sacó una última carpeta.

—Intentaba salvar su fortuna.

Dentro había los registros bancarios de los últimos dos años.

Mientras la empresa declaraba pérdidas, varias sociedades extranjeras habían recibido millones de dólares desde cuentas controladas por Esteban.

Los inspectores comprendieron inmediatamente el mecanismo.

Había ocultado beneficios mientras utilizaba materiales de baja calidad para aumentar aún más las ganancias.

—Queda suspendida toda la producción hasta nuevo aviso —anunció uno de ellos.

Esteban cayó sobre la silla.

Pensó que no podía perder más.

Pero el auditor abrió el último documento.

—Hay otro asunto.

Era un informe firmado por el laboratorio independiente que había analizado los productos retirados del mercado.

Uno de los componentes utilizados era potencialmente tóxico.

El silencio fue absoluto.

—¿Cuántas personas resultaron afectadas? —preguntó uno de los inspectores.

El auditor respiró profundamente.

—Hasta ahora, cuatrocientas ochenta y seis.

Esteban comenzó a temblar.

—Yo… no sabía eso.

—Sí lo sabía.

El auditor proyectó un correo fechado ocho meses atrás.

El jefe del laboratorio advertía del riesgo y recomendaba detener inmediatamente la fabricación.

Debajo aparecía la respuesta firmada por Esteban.

“Continúen con la producción. Las indemnizaciones serán más baratas que reemplazar toda la línea de materiales.”

Nadie volvió a pronunciar una palabra.

Los inspectores le comunicaron oficialmente su detención.

Mientras le colocaban las esposas, el secretario de la empresa entró corriendo en el despacho.

—¡Señor Rojas!

Todos se giraron.

—Acaban de encontrar el archivo privado del fundador.

El auditor frunció el ceño.

—¿Qué archivo?

El secretario entregó una carpeta antigua.

En la primera página aparecía una carta escrita cuarenta años antes por el fundador de la compañía.

El auditor comenzó a leer.

“Si algún día mi empresa termina dirigida por un hombre llamado Esteban Rojas, entreguen este expediente a las autoridades. Él no es mi hijo y lleva décadas intentando apropiarse de una fortuna que nunca le perteneció.”

Las esposas cayeron en un silencio absoluto.

Esteban levantó lentamente la cabeza.

Porque comprendió que el juicio por fraude acababa de convertirse en una investigación mucho más grande sobre el mayor secreto de toda su familia.

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