El salón permaneció completamente inmóvil.
Nadie obedeció la orden de Lu Jincheng.
Los guardias de seguridad se miraron entre sí, incapaces de decidir si intervenir o esperar. Frente a cientos de invitados, la mujer de negro levantó lentamente su teléfono y pulsó un solo botón.
La grabación comenzó a escucharse por todo el salón.
—Cuando termine esta boda, desaparecerás para siempre. El dinero ya está preparado. Nadie descubrirá que tengo otra esposa.
La voz de Lu Jincheng era inconfundible.
Un murmullo de horror recorrió cada mesa.
La novia, vestida de blanco, sintió que las piernas dejaban de sostenerla.
Miró al hombre con quien estaba a punto de casarse y las lágrimas comenzaron a resbalar por su rostro.
—Dime que eso es falso… por favor…
Jincheng respiraba con dificultad.
—Puedo explicarlo.
—¡No! —gritó ella, retrocediendo varios pasos—. Llevamos tres años juntos. ¿Quién era realmente tu esposa?
La mujer de negro dio un paso al frente.
Sacó un pequeño estuche de cuero y colocó varios documentos sobre una mesa cercana.
Certificado de matrimonio.
Fotografías.
Registros bancarios.
Transferencias millonarias realizadas desde las cuentas de Lu Jincheng durante los últimos cinco años.
Todo estaba perfectamente organizado.
Los invitados comenzaron a acercarse para comprobar que no se trataba de una mentira.
Las cámaras de los teléfonos seguían grabando.

La boda más lujosa de la ciudad se había convertido en el mayor escándalo del año.
Jincheng intentó recoger los documentos, pero la mujer retiró la mano con frialdad.
—Todavía no has visto lo peor.
Abrió una nueva carpeta.
Dentro aparecieron varios contratos firmados con nombres falsos.
También había fotografías de reuniones secretas con Da Feng.
Los rostros de varios empresarios presentes cambiaron de color inmediatamente.
Uno de ellos se levantó de golpe.
—¿Usaste nuestras empresas para ocultar dinero?
Otro lanzó una copa contra el suelo.
—¡Nos engañaste a todos!
El ruido de los cristales rompiéndose hizo estremecer el salón.
La novia dio un paso atrás, incapaz de reconocer al hombre que tenía delante.
—Jamás existió el hombre del que me enamoré… ¿verdad?
Lu Jincheng bajó lentamente la cabeza.
Por primera vez desde que comenzó el escándalo, comprendió que ya no tenía ninguna salida.
Entonces, antes de que pudiera pronunciar una sola palabra, las enormes puertas del salón volvieron a abrirse.
Entraron varios agentes acompañados por un fiscal.
El hombre mostró una carpeta oficial y pronunció unas palabras que dejaron a todos completamente paralizados.
—Lu Jincheng, queda detenido por fraude, bigamia y conspiración financiera. Además… acabamos de encontrar a una tercera mujer que también afirma ser su esposa legal.