PARTE 2: LA PRUEBA OCULTA QUE PODÍA DESTRUIR A ROBERTO.

Roberto permaneció inmóvil junto a la puerta.

Su rostro había perdido por completo la arrogancia.

Alejandro avanzó lentamente hacia él mientras apretaba el colgante dorado dentro de su puño.

—Contéstame.

—¿Fuiste tú quien me dijo que Elena y mi hijo habían muerto?

Roberto intentó recuperar la calma.

—Estás dejando que un niño confundido destruya nuestra familia.

Mateo se escondió detrás del enorme escritorio.

Sin embargo, no apartó la mirada del hombre que había atormentado a su madre durante años.

—Yo no estoy confundido.

La voz del pequeño temblaba, pero sus palabras fueron firmes.

—Mi mamá tenía miedo cada vez que él aparecía.

Alejandro giró hacia su hijo.

—¿Qué quería de ella?

Mateo señaló el colgante.

—Decía que dentro había algo que podía enviarlo a prisión.

Roberto dio un paso hacia el niño.

—¡Está mintiendo!

Alejandro se interpuso inmediatamente.

—No vuelvas a acercarte a él.

Su voz fue tan fría que Roberto se detuvo.

Alejandro examinó nuevamente la joya.

Ya había encontrado la fotografía escondida, pero notó una pequeña hendidura debajo del marco.

Presionó con la uña.

Una segunda tapa se abrió.

Dentro apareció una diminuta llave plateada.

Roberto palideció.

Aquella reacción confirmó todas las sospechas.

—¿Qué abre esta llave? —preguntó Alejandro.

Mateo respiró profundamente.

—Una caja que mamá escondió en la estación antigua.

Roberto giró hacia la puerta intentando escapar.

Dos guardias de seguridad aparecieron en el pasillo y bloquearon su camino.

Alejandro había activado silenciosamente la alarma desde su escritorio.

—Nadie sale de esta oficina.

Minutos después, Alejandro y Mateo llegaron a la vieja estación del puerto acompañados por varios hombres de confianza.

Detrás de una taquilla abandonada encontraron una pequeña caja metálica.

La llave encajó perfectamente.

Dentro había cartas escritas por Elena, documentos médicos y una grabadora antigua.

Alejandro pulsó el botón.

La voz débil de Elena llenó el lugar.

—Si estás escuchando esto, significa que Roberto finalmente encontró a Mateo.

Alejandro sintió que el corazón se le detenía.

—Él provocó el accidente.

—Después me mantuvo escondida y me obligó a fingir nuestra muerte.

—Quería quedarse con la empresa y borrar al verdadero heredero.

Mateo comenzó a llorar en silencio.

Alejandro lo abrazó por primera vez.

La grabación continuó.

—Pero Roberto no actuó solo.

—La persona que dio la orden todavía vive dentro de tu propia casa.

En ese instante, el teléfono de Alejandro sonó.

Uno de sus empleados habló con voz desesperada.

—Señor, regrese inmediatamente.

—Su padre acaba de llevarse a Roberto de la oficina.

—Y han dejado una amenaza para el niño.

Alejandro miró a Mateo con horror.

La verdadera guerra apenas acababa de comenzar.

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