PARTE 2: LA APUESTA TERMINÓ MUCHO ANTES DE LO QUE ELLOS IMAGINABAN

Marco cruzó la puerta del bar con paso firme.

Llevaba una chaqueta oscura y el rostro completamente inexpresivo.

No buscó a Samantha.

Primero me buscó a mí.

Cuando nuestras miradas se encontraron, me acerqué antes de que pudiera decir una palabra.

—Están allí —dije señalando la sala privada—. Pero necesito pedirte algo.

Él esperó en silencio.

—No hagas ninguna locura. Solo entra y mira con tus propios ojos.

Su mandíbula se tensó.

Después asintió una sola vez.

—Está bien.


Mientras caminábamos hacia la puerta, Ethan seguía convencido de que yo iba a suplicarle.

—Lena, deja de hacer teatro.

Mañana hablaremos.

Sonreí.

—No.

Hoy terminan los secretos.

Empujé la puerta.

Las conversaciones se detuvieron.

Todos levantaron la vista.

Al ver a Marco detrás de mí, la sonrisa de Samantha desapareció por primera vez en toda la noche.

—¿Marco…? —susurró.

Él no respondió.

Solo recorrió la habitación con la mirada.

Vio las copas.

Vio a Ethan.

Vio el abrigo de Samantha sobre el respaldo de la silla de Ethan.

Y vio cómo él todavía tenía una mano apoyada en la cintura de ella.

No gritó.

No perdió el control.

Eso hizo que el silencio fuera todavía más incómodo.


Uno de los amigos intentó reír.

—Eh… esto no es lo que parece.

Marco lo ignoró.

Miró directamente a Samantha.

—¿Cuánto tiempo?

Ella tragó saliva.

—Yo…

Ethan dio un paso al frente.

—Déjame explicarlo.

Marco levantó una mano.

—No te pregunté a ti.

La sala quedó completamente inmóvil.


Samantha intentó sonreír.

—Solo estábamos bromeando.

Saqué lentamente el teléfono.

—¿Como esta broma?

Presioné reproducir.

La habitación volvió a llenarse con las voces que había grabado minutos antes.

“Lena jamás se divorciaría.”

“Ella vive gracias a Ethan.”

“Ya probé a tu marido por ti.”

Nadie habló.

Después sonó otra parte de la grabación.

“Mientras tú estabas en el hospital… nosotros estábamos en tu cama.”

El rostro de Samantha perdió todo el color.

—¡Apágalo!

No lo hice.

Todos los presentes escucharon hasta el final.


Uno por uno, los invitados comenzaron a levantarse.

Algunos evitaban mirarme.

Otros miraban a Ethan con evidente incomodidad.

El mismo grupo que hacía unos minutos apostaba sobre mi matrimonio…

Ahora no encontraba una sola palabra para defenderlo.


Marco respiró hondo.

Su voz fue tranquila.

Demasiado tranquila.

—Samantha.

¿Eso también fue una broma?

Ella intentó acercarse.

—Marco, escucha…

Él dio un paso atrás.

—No.

Ya escuché suficiente.

Sacó lentamente su alianza del dedo.

La dejó sobre la mesa.

—Mañana hablarás con mi abogado.

Después giró hacia mí.

—Lena…

Lo siento.

No por ellos.

Por no haber sabido antes quiénes eran realmente.

Asentí en silencio.


Ethan me observaba sin comprender.

—¿Eso era lo que querías?

¿Humillarnos?

Lo miré directamente.

—No.

Quería que dejaran de creer que yo era la única persona engañada.

Guardé el teléfono en mi bolso.

—Ahora todos conocen la verdad.


Cuando me dirigía hacia la salida, Ethan me sujetó suavemente del brazo.

—Lena.

Podemos arreglar esto.

Solté su mano con calma.

—¿Recuerdas la apuesta?

Frunció el ceño.

—¿Cuál?

—La de que nunca me atrevería a dejarte.

Saqué un sobre blanco de mi bolso.

Lo había preparado aquella misma tarde, después de salir del aeropuerto.

Se lo entregué.

Él lo abrió lentamente.

En la primera página solo había una frase:

“Solicitud de divorcio.”

Debajo aparecía la firma de mi abogada.

Por primera vez en toda la noche, Ethan dejó de parecer seguro de sí mismo.

—¿Hablas en serio?

Sonreí con tranquilidad.

—La apuesta terminó.

Y la perdiste tú.

Mientras él seguía inmóvil mirando aquellos papeles, sonó su teléfono.

Era el director financiero de su empresa.

Contestó sin apartar los ojos de mí.

Escuchó apenas unos segundos.

Su expresión cambió por completo.

—¿Cómo que canceló el contrato?

Hizo una pausa.

—¿Qué cliente?

La voz al otro lado respondió lo bastante alto para que varios alcanzáramos a oírla:

El grupo Rivera. Acaban de retirar todas sus inversiones y han pedido que cualquier negociación futura se haga sin usted.

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