El estruendo del disparo hizo temblar toda la casa.
Lucas giró desesperadamente.
El anciano seguía de pie.
Quien había caído al suelo era uno de los hombres vestidos de negro.
Detrás de ellos apareció un grupo de escoltas armados.
Un hombre de traje gris avanzó lentamente entre el humo.
Mostró una placa dorada.
—Servicio Especial de Protección Presidencial.
Los invasores retrocedieron con evidente nerviosismo.
El líder apretó los dientes.
—Llegaron demasiado pronto.
Con un movimiento de su mano, ordenó la retirada.
En pocos segundos desaparecieron entre las calles oscuras.
El anciano seguía abrazando el colgante de jade contra su pecho.
Todavía no entendía qué estaba ocurriendo.
El hombre de traje se acercó con profundo respeto.
—Señor, llevamos veinte años buscándolo.
El anciano negó lentamente.
—Se están equivocando de persona.
El agente sacó una vieja fotografía protegida dentro de una carpeta.
La colocó junto al colgante.
Las dos piezas encajaban perfectamente.
Incluso la grieta que cruzaba el jade coincidía con la mitad que aparecía en la imagen.
Lucas observó la escena sin poder hablar.
El agente continuó.

—El colgante fue dividido en tres partes el día que los herederos desaparecieron.
—Cada niño recibió una mitad como prueba de su identidad.
El anciano comenzó a recordar fragmentos de su infancia.
Una enorme residencia.
Un incendio.
Una mujer corriendo mientras lo abrazaba.
Después…
Nada.
Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.
—Creía que todos esos recuerdos eran solo sueños.
En ese momento sonó el teléfono satelital del jefe de escoltas.
Su expresión cambió inmediatamente.
—¿Qué ocurrió?
Escuchó durante unos segundos antes de levantar la vista.
—Señor…
—Acaban de encontrar al segundo heredero.
Lucas respiró aliviado.
Pero el jefe negó lentamente con la cabeza.
—El problema es que llegó primero la organización que lleva años persiguiendo a su familia.
El ambiente volvió a llenarse de tensión.
El anciano sujetó con más fuerza el colgante.
—¿Y el tercer heredero?
El agente guardó silencio.
Después sacó un documento completamente sellado.
—Según los archivos originales…
—El tercer heredero nunca desapareció.
Todos quedaron inmóviles.
—Ha vivido durante décadas muy cerca de ustedes…
—Y es quien ha estado ordenando todos los ataques para quedarse con el legado familiar.
Lee la Parte 3 abajo.