PARTE 2 – LAS CÁMARAS SECRETAS DESMONTARON LA TRAMPA CONTRA YUNGE

El director abrió lentamente el gabinete secreto.

Todos los estudiantes contuvieron la respiración.

Dentro no había únicamente expedientes.

También descansaba un disco duro sellado.

Y varias bolsas de evidencia numeradas.

Lucía perdió completamente el color del rostro.

—Eso… eso no puede estar ahí.

El director la observó en silencio.

Sacó el disco duro.

Lo conectó al ordenador del dormitorio.

Las cámaras de seguridad comenzaron a reproducirse en la pantalla.

La grabación mostraba el pasillo durante la madrugada.

Yunge había salido de la habitación para estudiar en la biblioteca.

Veinte minutos después…

Lucía apareció mirando a ambos lados del corredor.

Sacó una llave duplicada de su bolsillo.

Entró al dormitorio de Yunge.

Los estudiantes comenzaron a murmurar.

La grabación continuó.

Lucía colocó cuidadosamente varios frascos debajo de la cama.

Después derramó parte del líquido sobre el suelo.

Finalmente rompió dos recipientes para simular un accidente.

Antes de marcharse, acomodó su teléfono sobre una repisa.

Lo dejó grabando.

Todo había sido preparado con antelación.

El silencio en el pasillo era absoluto.

Lucía dio un paso hacia atrás.

—Eso está editado.

El director negó lentamente.

—Las grabaciones están almacenadas directamente en el servidor de la universidad.

Es imposible alterarlas sin dejar rastro.

Yunge cerró los ojos.

Por primera vez en varios días sintió que alguien creía en su inocencia.

Pero el director abrió otra carpeta.

—Todavía falta la parte más grave.

Sacó un informe del laboratorio universitario.

Levantó uno de los frascos transparentes.

—Este líquido no es un producto químico cualquiera.

Es un reactivo utilizado exclusivamente para destruir muestras de investigación.

Todos quedaron inmóviles.

Uno de los profesores presentes palideció.

Ese reactivo había desaparecido del laboratorio una semana antes.

Lucía comenzó a llorar.

—Yo solo seguía instrucciones.

El director levantó la vista.

—¿Instrucciones de quién?

Lucía guardó silencio.

Un guardia entregó al director el teléfono que ella había intentado arrebatar.

Acababan de desbloquearlo.

En la pantalla aparecía una conversación eliminada recientemente.

Había mensajes.

Transferencias de dinero.

Y una promesa de obtener la beca más prestigiosa de la academia si lograba expulsar a Yunge antes del examen final.

El director leyó el nombre del remitente.

Su expresión cambió por completo.

Era uno de los profesores más respetados de la universidad.

Pero, antes de que pudiera pronunciar su nombre, todas las luces del edificio se apagaron.

La pantalla del ordenador quedó completamente negra.

Solo apareció una frase escrita con letras blancas.

“No busquen al culpable… porque toda la academia fue construida sobre esta mentira.”

El director quedó inmóvil.

Reconocía perfectamente esa firma digital.

Era la misma utilizada años atrás en el expediente del misterioso incendio que provocó la desaparición del antiguo rector de la universidad.

Lee la Parte 2.

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