PARTE 2: EL REGRESO DEL COMANDANTE FANTASMA
—Comandante… —la voz de Bishop volvió a sonar al otro lado de la línea—. Encontramos algo. Me quedé inmóvil frente al cristal de la habitación de Nora….
PARTE 2: EL HOMBRE QUE TODOS HABÍAN SUBESTIMADO
El entrenador dejó de sonreír. Miró mi rostro otra vez. Después miró mis manos. Luego volvió a mirarme a los ojos. —¿Usted es el coronel Harris? No…
Parte 2: MI ESPOSO INTENTÓ ECHARME CON NUESTRA RECIÉN NACIDA DE SU «MANSIÓN», PERO UNA LLAMADA REVELÓ QUIÉN ERA LA VERDADERA DUEÑA DE TODO
Marcus dejó de sonreír. —¿Qué protecciones? No respondí. Adrian seguía al teléfono. —Claire, si estás sangrando después de la cirugía, no discutas con él. Voy a enviar…
PARTE 2: EL NÚMERO 714
Tyler dio un paso al frente. —Sargento, le estoy pidiendo que deje en paz a mi madre. Harlan soltó una risa corta. —¿Y qué vas a hacer,…
PARTE 2: EL FIDEICOMISO QUE MIS PADRES QUERÍAN ROBAR
La jueza Walsh mantuvo una mano sobre la carpeta negra durante varios segundos. No la abrió otra vez. Primero miró a mi padre. Después a mi madre….
PARTE 2: LA VERDAD QUE ETHAN HABÍA OCULTADO
—No es el momento —respondió Ethan. Sentí que el aire se detenía. Permanecí inmóvil detrás de la puerta, con el teléfono en la mano y la grabadora…
PARTE 2: EL DÍA EN QUE DANIEL DESCUBRIÓ QUE YA ME HABÍA PERDIDO
Daniel permaneció inmóvil frente al sobre durante varios segundos. Las rosas seguían en sus manos. Una de ellas cayó al suelo. —¿Qué significa esto? Nadie respondió. La…
PARTE 2: EL FANTASMA DESPIERTA
Durante casi diez segundos, Cole no respondió. —¿Un marido? —preguntó finalmente. Miré a través del cristal de la habitación. Lily seguía dormida. —Exactamente. Colgué. No necesitaba decirle…
Parte 2: CANCELÉ LA BODA CUANDO PUSO A SU AMOR DE JUVENTUD EN MI LUGAR, PERO ENTRÓ EN PÁNICO AL DESCUBRIR TODO LO QUE REALMENTE ME PERTENECÍA
Cuando mi avión aterrizó en Nueva York, tenía ciento veintisiete llamadas perdidas. Noventa y tres eran de Adrian. No respondí ninguna. La primera llamada que acepté fue…
PARTE 2: EL ÚLTIMO GOLPE DE MORGAN
A las nueve y diecisiete de la mañana, Daniel todavía no entendía lo que estaba ocurriendo. —¡Llama a Morgan! —ordenó, golpeando el escritorio con la palma—. ¡Ahora!…