El detective cerró la puerta lentamente.
Su mirada pasó de Valeria a Fabiola sin pronunciar una sola palabra.
—Señora Fabiola, llevo dos años esperando este momento.
Fabiola intentó mantener la calma.
—No tiene ninguna prueba contra mí.
Valeria levantó el pequeño dispositivo de grabación.
—Ahora sí.
El detective tomó el aparato y reprodujo el audio.
La habitación quedó en absoluto silencio.
Primero se escuchó la discusión entre ambas.
Después, la voz de Fabiola resonó con total claridad.
—Nadie podrá demostrar que fui yo quien la empujó.
El rostro de Fabiola perdió todo el color.
—¡Eso está sacado de contexto!
El detective apagó la grabación.
—No es la única prueba.
Sacó una carpeta llena de documentos.
—La noche de la gala recuperamos las cámaras de seguridad, pero faltaban exactamente treinta y siete segundos de grabación.
Valeria frunció el ceño.
—¿Los encontraron?
El detective asintió.
—No. Descubrimos quién los eliminó.
Colocó sobre la mesa un informe informático.
Las imágenes habían sido borradas desde el teléfono personal de Fabiola apenas diez minutos después del accidente.
Ella dio un paso atrás.
—Eso… eso no demuestra nada.
—Aún no he terminado.
El detective abrió un segundo sobre.
Dentro había un nuevo informe pericial.
—La víctima nunca perdió el equilibrio por accidente.
Las marcas en la barandilla y las lesiones demostraban que recibió un fuerte empujón por la espalda.
Fabiola comenzó a respirar con dificultad.

—Valeria… dile que miente.
Valeria negó lentamente.
—Durante meses me hiciste creer que yo era la culpable de todo.
Las lágrimas aparecieron por primera vez en los ojos de Fabiola.
—Yo solo quería ocupar tu lugar.
En ese instante comprendió que acababa de confesar delante del detective.
Los agentes que esperaban fuera entraron inmediatamente en la habitación.
Uno de ellos colocó las esposas sobre sus muñecas.
Mientras era conducida hacia la salida, Fabiola volvió la cabeza.
—No actué sola.
Todos quedaron inmóviles.
El detective se acercó despacio.
—¿Quién más participó?
Fabiola sonrió con amargura.
—La persona que organizó aquella gala… y que durante dos años fingió investigar conmigo.
El detective frunció el ceño.
—¿Hablas del presidente de la fundación?
Ella asintió en silencio.
En ese mismo momento sonó el teléfono del detective.
Tras escuchar unos segundos, levantó la vista hacia Valeria.
—Acaban de registrar su despacho.
Hizo una breve pausa antes de añadir:
—Han encontrado el video completo de aquella noche… y demuestra que el verdadero responsable nunca fue solo Fabiola.
La investigación que todos creían terminada acababa de comenzar de nuevo.