PARTE 2 – EL VIDEO QUE DESENMASCARÓ A LOS VERDADEROS CULPABLES

PARTE 2

El desconocido levantó lentamente su teléfono frente a todos.

Nadie se atrevió a respirar.

Los guardias que sujetaban a Lucía se detuvieron por un instante.

Marcos frunció el ceño.

—¿Quién demonios es usted?

El hombre sonrió con tranquilidad.

—El responsable del sistema de videovigilancia que instalaron hace tres meses en este salón.

Elena sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo.

Por primera vez, el miedo apareció en su rostro.

—Ese video no demuestra nada —respondió con una sonrisa forzada.

El desconocido conectó su teléfono a la enorme pantalla del salón.

En pocos segundos, la grabación comenzó a reproducirse.

Todos observaron atentamente.

Las imágenes mostraban a Lucía caminando con una bandeja de bebidas entre los invitados.

Elena apareció detrás de ella.

Miró discretamente hacia donde estaba Marcos.

Comprobó que él la observaba.

Entonces, sin que nadie la tocara, dio dos pasos hacia atrás.

Tomó una copa de vino.

La derramó deliberadamente sobre su propio vestido.

Después se dejó caer al suelo mientras lanzaba un desgarrador grito.

El salón entero quedó completamente inmóvil.

No existía ninguna duda.

Lucía jamás había puesto una mano sobre ella.

El silencio era tan profundo que podía escucharse el zumbido de los proyectores.

Marcos miró fijamente la pantalla.

Volvió a reproducir el momento una segunda vez.

Después una tercera.

El resultado era exactamente el mismo.

Elena había preparado toda la escena.

—Eso… eso está editado… —balbuceó ella.

El desconocido negó con la cabeza.

—Las grabaciones están almacenadas automáticamente en un servidor externo.

—Nadie puede modificarlas sin dejar rastro.

Varios invitados comenzaron a murmurar.

Algunos sacaron nuevamente sus teléfonos para grabar lo que estaba ocurriendo.

Los guardias soltaron inmediatamente los brazos de Lucía.

Ella permanecía inmóvil.

Todavía le costaba creer que la verdad hubiera salido finalmente a la luz.

Marcos caminó lentamente hacia su esposa.

Su expresión era imposible de descifrar.

—¿Todo esto fue una mentira?

Elena dio un paso atrás.

—Puedo explicarlo…

—¡Cállate!

Fue la primera vez que Marcos le levantó la voz.

El eco de aquel grito recorrió todo el salón.

Luego se volvió hacia Lucía.

Durante varios segundos ninguno de los dos habló.

Finalmente inclinó lentamente la cabeza.

—Te acusé sin escuchar tu versión.

—Y permití que todos te humillaran delante de cientos de personas.

Lucía cerró los ojos.

Aquellas disculpas llegaban demasiado tarde.

Cuando volvió a abrirlos, respondió con absoluta serenidad.

—No es solo usted quien me falló.

—Todos los que estaban aquí eligieron guardar silencio porque les convenía.

Ninguno de los invitados fue capaz de sostenerle la mirada.

En ese momento, el desconocido volvió a hablar.

—Hay algo más que todos deberían ver.

Sacó una segunda grabación.

—Porque este no es el único montaje que la señora Elena ha preparado en este lugar.

Y las imágenes siguientes demostraban que aquella era, al menos, la quinta persona inocente a la que había destruido utilizando exactamente el mismo engaño.

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