PARTE 2: LA VERDAD DEL SOBRE.

Mateo sostuvo el sobre negro sin apartar la vista de su hermano.

Nadie respiraba.

El crujido del papel parecía más fuerte que la música del banquete.

Julián avanzó lentamente.

—No lo hagas.

Su voz sonó firme, pero sus ojos reflejaban una inquietud imposible de ocultar.

Mateo soltó una sonrisa amarga.

—Durante años protegí este secreto porque creía que la familia todavía merecía ser salvada.

Miró a Elena.

Ella negó con la cabeza mientras las lágrimas recorrían silenciosamente su rostro.

—Por favor… no aquí.

Mateo ignoró su súplica.

Abrió el sobre y extrajo varios documentos envejecidos por el tiempo.

También había una fotografía.

La levantó frente a todos.

Los invitados comenzaron a murmurar.

En la imagen aparecían Mateo y Elena abrazados muchos años atrás.

Vestían ropa sencilla.

Reían con una felicidad imposible de fingir.

La anciana patriarca se levantó bruscamente.

—¡Eso no demuestra nada!

Mateo dejó la fotografía sobre la mesa principal.

—Claro que no.

Sacó entonces una carta escrita a mano.

—Esto sí.

Julián intentó arrebatársela.

Mateo retrocedió un paso.

—Fue Elena quien decidió marcharse cuando descubrió que nuestro padre había negociado su matrimonio como si fuera una mercancía.

El salón entero quedó en silencio.

Mateo continuó hablando.

—Ella nunca me abandonó.

»La separaron de mí.

Elena cerró los ojos.

Había esperado diez años para que aquella verdad jamás saliera a la luz.

Julián respiró profundamente.

—Acepté casarme con ella porque era la única forma de evitar que nuestro padre destruyera su familia.

Todos quedaron sorprendidos.

Nadie esperaba aquella confesión.

Mateo observó fijamente a su hermano.

—Entonces… ¿por qué nunca me buscaste?

Julián tardó varios segundos en responder.

Cuando finalmente habló, su voz estaba llena de culpa.

—Porque el día que desapareciste… alguien intentó matarte.

Los invitados quedaron completamente inmóviles.

Mateo sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—¿Quién?

Antes de que Julián pudiera responder, un fuerte disparo rompió los vitrales del salón.

El caos estalló de inmediato.

Los guardaespaldas rodearon a la familia mientras todos buscaban refugio.

Un hombre vestido de negro apareció en la entrada principal.

Llevaba un arma en una mano.

En la otra sostenía un antiguo medallón con el escudo de la familia.

Miró directamente a los dos hermanos.

—Han tardado demasiado en descubrir la verdad.

Porque ninguno de ustedes es el verdadero heredero de esta familia.

Lee la Parte 3 para descubrir quién era el auténtico heredero y por qué alguien estaba dispuesto a matar para ocultarlo.

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