PARTE 2 – EL INFORME FORENSE DESTRUYÓ LA MENTIRA QUE OCULTABA LA NIÑERA

La puerta de la mansión se cerró tras los agentes.

El silencio volvió a apoderarse de la sala.

Sofía seguía abrazando a Camila con todas sus fuerzas.

La pequeña apenas podía contener el llanto.

—Ya pasó, mi amor.

Nadie volverá a hacerte daño.

Camila levantó lentamente la cabeza.

Sus labios temblaban.

—Mamá… Elena no estaba sola.

Sofía sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—¿Qué quieres decir?

La niña señaló tímidamente hacia la cocina.

—Había un señor que venía cuando tú trabajabas.

Siempre hablaban bajito.

Y me decían que no podía contártelo.

El corazón de Sofía comenzó a acelerarse.

En ese momento, uno de los policías regresó acompañado por un inspector.

Llevaba una carpeta en las manos.

—Señora Sofía, encontramos algo durante el registro de la habitación de la niñera.

Colocó sobre la mesa un teléfono móvil oculto.

También varias libretas.

Y un sobre con dinero en efectivo.

El inspector abrió el teléfono.

En la pantalla aparecieron decenas de transferencias bancarias.

Todas realizadas por la misma persona.

No figuraba ningún nombre.

Solo un código.

“Proyecto C-17.”

Sofía frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

El inspector negó lentamente.

—Todavía no lo sabemos.

Pero hay algo más.

Abrió una carpeta con fotografías.

En varias de ellas aparecía Elena entrando y saliendo de la casa.

Nunca estaba sola.

Siempre la acompañaba el mismo hombre.

Su rostro aparecía oculto bajo una gorra.

Pero en la última imagen se veía claramente un reloj muy exclusivo.

Sofía quedó inmóvil.

Reconocía perfectamente aquel reloj.

Era una edición limitada.

Solo una persona cercana a su familia llevaba uno igual.

En ese instante sonó el teléfono fijo de la mansión.

Sofía contestó.

Nadie habló durante unos segundos.

Después una voz masculina dijo lentamente:

—Cometiste un grave error entregando a Elena.

Ella solo obedecía órdenes.

La llamada se cortó de inmediato.

El inspector pidió rastrear el número.

Pero ya era demasiado tarde.

Camila tiró suavemente de la manga de su madre.

—Mamá…

El hombre del reloj venía siempre al despacho de papá.

Sofía sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

Su esposo llevaba semanas de viaje por negocios.

O al menos eso era lo que ella creía.

El inspector abrió el último sobre encontrado entre las pertenencias de Elena.

Dentro había un contrato firmado meses atrás.

En la parte inferior aparecía el nombre de la empresa que financiaba todos los pagos.

Sofía perdió el aliento al leerlo.

Era la compañía que pertenecía a su propio marido.

Y la firma estampada al final del documento era inconfundible.

Lee la Parte 3.

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