PARTE 2
La última cadena crujió con un sonido escalofriante.
Chen lanzó un grito desesperado.
—¡Xiaoxue! ¡No me abandones!
Ella no apartó la mirada.
Durante años había esperado ese instante.
No para verlo morir.
Sino para verlo enfrentar la verdad.
El joven que estaba a su lado levantó lentamente la mano.
—Detengan el mecanismo.
Las llamas dejaron de elevarse.
La cadena dejó de descender.
Chen quedó suspendido apenas unos metros sobre el abismo.
Respiraba con tanta fuerza que apenas podía hablar.
—¿Por… qué?
El joven lo observó con absoluto desprecio.
—Porque morir sería demasiado fácil para alguien como tú.
Chen levantó la cabeza.
Entonces reconoció aquel rostro.
Toda la sangre desapareció de su cara.
—Tú…
—Por fin me recuerdas.
Xiaoxue sonrió con amargura.
—Pensaste que nunca volvería.
Chen comenzó a negar desesperadamente.
—Eso es imposible.
—Hace diez años también dijiste que era imposible que alguien descubriera la verdad.
El joven dio un paso adelante.
—Mi nombre no es el que tú conocías.
Sacó un viejo colgante de su bolsillo.
Chen abrió los ojos con horror.
Conocía perfectamente aquel objeto.
Era el colgante que pertenecía al hombre al que había traicionado años atrás.
El hombre cuya muerte lo convirtió en el dueño de un imperio.
—No… tú moriste…

—Eso fue lo que quisiste creer.
El silencio cayó sobre todo el lugar.
Xiaoxue respiró profundamente.
—Hoy no estás frente a una ejecución.
Chen frunció el ceño.
—¿Entonces qué es esto?
Ella respondió sin emoción.
—Es un juicio.
Y el primer testigo acaba de llegar.