PARTE 2 – LA COPA REVELÓ AL VERDADERO CULPABLE

Las sirenas se escuchaban cada vez más cerca mientras el comedor permanecía completamente inmóvil.

Don Roberto respiraba con dificultad sobre el frío piso de mármol.

Nadie se atrevía a acercarse.

Lucía no huyó.

Se quedó de pie, observándolo con una serenidad que desconcertó a toda la familia.

Uno de los hijos del magnate rompió el silencio.

—¡Ella lo envenenó! ¡Deténganla!

Varias miradas se clavaron sobre la joven.

Pero ella, en lugar de defenderse, sacó lentamente un pequeño sobre de su bolsillo.

—Por eso retrasé la cena.

Todos quedaron confundidos.

Dentro del sobre había una memoria USB y varias fotografías.

—Si hubiera servido la comida a tiempo, ninguno habría visto esto.

Los presentes comenzaron a intercambiar miradas nerviosas.

Lucía dejó la memoria sobre la mesa.

—Aquí están las grabaciones de las cámaras de la cocina.

El abogado de la familia, que acababa de llegar tras escuchar el alboroto, conectó el dispositivo al televisor del salón.

Las imágenes aparecieron de inmediato.

Se veía con claridad que Lucía jamás había tocado la copa de Don Roberto después de servirla.

Sin embargo, otro miembro de la familia sí lo había hecho.

Una figura entró discretamente en el comedor mientras todos discutían.

Tomó la copa durante apenas unos segundos.

Después regresó a su asiento como si nada hubiera ocurrido.

El silencio fue absoluto.

Los ojos comenzaron a recorrer la mesa uno por uno.

Entonces apareció el rostro con total nitidez.

Era Esteban, el sobrino favorito de Don Roberto.

El hombre palideció.

—¡Eso está editado! —gritó desesperado.

Pero el abogado negó lentamente con la cabeza.

—Las grabaciones tienen sello de tiempo. Son auténticas.

En ese instante llegaron los agentes de policía.

Uno de ellos pidió que nadie abandonara el comedor.

El médico de emergencias revisó rápidamente al anciano.

Tras unos minutos levantó la vista.

—No presenta síntomas compatibles con un veneno común.

La familia quedó desconcertada.

El médico continuó.

—Parece una reacción provocada por la mezcla de un medicamento con una sustancia añadida a la bebida. Necesitamos analizar la copa.

Lucía respiró profundamente.

Nunca había buscado matar a nadie.

Solo quería que la verdad saliera a la luz.

Pero alguien aprovechó su plan para ejecutar otro mucho más oscuro.

Mientras los agentes aseguraban la escena, una empleada doméstica señaló discretamente hacia la biblioteca.

La puerta estaba entreabierta.

Dentro, el cajón donde Don Roberto guardaba su testamento había sido forzado.

Entonces todos comprendieron que el ataque al patriarca solo era una parte del verdadero golpe.

Alguien había planeado quedarse con toda la herencia antes de que amaneciera.

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