PARTE 2: LA VERDAD QUE MI MADRE OCULTÓ DURANTE VEINTE AÑOS.

Julián apenas logró incorporarse en la cama.

Se llevó una mano a la cabeza.

—¿Qué… qué pasó?

Elena respondió antes que nadie.

—Bebiste demasiado. Yo te traje para que descansaras.

Él frunció el ceño.

—Eso no es lo último que recuerdo.

Me miró directamente.

—La última persona con la que estaba eras tú.

Elena perdió la sonrisa por un instante.

—Estás confundido.

—No.

Julián negó lentamente.

—Después de la cena alguien me dio una copa… y ya no recuerdo nada más.

Mi madre intervino de inmediato.

—Lo importante es que ya está bien.

La observé con incredulidad.

—¿Por qué la estás defendiendo?

Ella evitó mi mirada.

—Porque hay cosas que todavía no entiendes.

Sentí un nudo en la garganta.

—Entonces explícamelas.

El silencio se volvió insoportable.

Elena cruzó los brazos con tranquilidad, convencida de que mi madre volvería a protegerla.

Y así fue.

—Basta, Sofía. Vete a tu casa.

Aquellas palabras terminaron de romper algo dentro de mí.

—No me voy hasta saber qué está pasando.

Mi madre respiró profundamente.

Después dijo una frase que jamás olvidaré.

—Porque Elena también es mi hija.

El mundo se detuvo.

Julián abrió los ojos con sorpresa.

Yo retrocedí un paso.

—¿Qué acabas de decir?

Mi madre comenzó a llorar.

—Hace veinticinco años tuve una relación antes de casarme con tu padre. Quedé embarazada y mi familia me obligó a entregar a la bebé en adopción.

Miró a Elena.

—Esa bebé era ella.

Nadie dijo una sola palabra.

Durante años había creído que Elena era simplemente mi mejor amiga.

Ahora descubría que era mi hermana biológica.

Las manos comenzaron a temblarme.

—¿Y cuándo lo supiste?

—Hace seis meses.

Sentí que el aire me faltaba.

—¿Seis meses?

Mi madre asintió entre lágrimas.

—Contrató una prueba de ADN porque buscaba a su familia biológica.

Giré hacia Elena.

—¿Y nunca pensaste decirme la verdad?

Ella sonrió con absoluta frialdad.

—¿Para qué?

Su respuesta me heló la sangre.

—Siempre viviste la vida que debió ser mía.

Se acercó lentamente.

—Tú creciste con una familia, una casa y un futuro. Yo crecí preguntándome por qué me abandonaron.

Julián logró ponerse de pie.

—Eso no justifica todo esto.

Elena lo miró fijamente.

—No quería solo recuperar una familia.

Hizo una pausa.

—Quería recuperar todo lo que ella tenía.

Me señaló directamente.

—Su madre.

Su casa.

Su vida.

Y a ti.

Mi madre rompió a llorar.

—Yo nunca quise que esto pasara…

Pero Elena ya no la escuchaba.

Sacó un sobre de su bolso y lo dejó sobre la cama.

—Esto apenas empieza.

Abrí el sobre con manos temblorosas.

Dentro había varias fotografías.

En todas aparecía Julián reunido con Elena durante los últimos cuatro meses.

Sin embargo, la última imagen hizo que la sangre se me helara.

Julián estaba inconsciente en una silla… mientras Elena acercaba deliberadamente una copa a sus labios.

En la esquina de la fotografía aparecía la fecha.

Había sido tomada una semana antes de aquella noche.

Lo comprendí de inmediato.

Aquella supuesta infidelidad no había ocurrido por casualidad.

Había sido preparada durante meses.

Y alguien más había ayudado a Elena a organizar toda la trampa.

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