PARTE 2: LAS CÁMARAS REVELARON QUE LA HERIDA ERA SOLO EL PRINCIPIO.

Mariana presionó el botón de reproducir.

La pantalla se dividió en dieciséis cámaras.

La sala quedó completamente en silencio.

—Empecemos por hoy —dijo con tranquilidad.

Retrocedió exactamente dieciocho minutos.

La cámara del comedor mostró a Teresa caminando sola mientras Mariana seguía en la cocina preparando las tortillas.

No había discusión.

No había gritos.

No había nadie cerca de ella.

Teresa miró discretamente hacia el pasillo.

Comprobó que nadie la observaba.

Entonces hizo algo que dejó inmóviles a los presentes.

Levantó una pequeña figura de bronce que decoraba el recibidor.

Respiró hondo.

Y se golpeó la frente con ella.

Una vez.

Después una segunda vez, más suave.

La sangre comenzó a correr.

Teresa dejó rápidamente la figura sobre la consola.

Se sentó en el suelo.

Esperó apenas unos segundos.

Y entonces empezó a gritar.

—¡La nuera me quiere matar!

Nadie dijo una sola palabra.

Eduardo sintió que las piernas le temblaban.

Su madre acababa de fabricar la agresión delante de todos.

Pero Mariana no detuvo el video.

—Eso solo explica la herida.

Cambió la fecha.

—Ahora veamos por qué estaba tan desesperada por acusarme.

La grabación retrocedió tres semanas.

Era la madrugada de un martes.

Las 2:43.

La casa estaba completamente a oscuras.

Solo una figura apareció en la cámara del despacho.

Teresa.

Entró descalza.

Llevaba guantes.

Miró varias veces hacia el pasillo.

Después abrió el cajón donde Mariana guardaba documentos importantes.

Sacó una carpeta azul.

La fotografió hoja por hoja con su teléfono.

Volvió a dejarla exactamente en el mismo lugar.

Graciela abrió mucho los ojos.

—¿Qué documentos eran esos?

Mariana respondió sin apartar la vista de la pantalla.

—La escritura de esta casa.

La sala volvió a quedar en silencio.

Teresa empezó a respirar con dificultad.

—Eso no demuestra nada.

—Todavía no.

Mariana avanzó otro video.

Dos noches después.

1:18 de la madrugada.

La misma cámara.

Esta vez Teresa no estaba sola.

Un hombre desconocido entró por la puerta trasera.

Ella le entregó la carpeta azul.

Él fotografió todos los documentos.

Después le dio un sobre amarillo.

Antes de marcharse, ambos estrecharon las manos.

Eduardo sintió un escalofrío.

—¿Quién es ese hombre?

Mariana tomó otra carpeta que había preparado antes de la reunión.

Sacó una fotografía.

La colocó sobre la mesa.

Era el mismo rostro.

—Se llama Mauricio Ledesma.

Todos esperaban alguna explicación.

Mariana respiró profundamente.

—Es abogado de una inmobiliaria que lleva meses intentando comprar esta propiedad.

Teresa comenzó a negar con la cabeza.

—¡Miente!

—No.

Mariana mostró otra hoja.

—Aquí está el registro de llamadas entre ustedes.

Cincuenta y tres comunicaciones en dos meses.

Y aquí están las transferencias que él hizo a una cuenta abierta a nombre de una asociación donde usted figura como tesorera.

Eduardo miró a su madre completamente desconcertado.

—¿Te pagaron?

Teresa no respondió.

Mariana continuó.

—Querían obtener las escrituras originales para falsificar una autorización de venta antes de que yo descubriera la operación.

Graciela dejó caer el bolso al suelo.

—Teresa… dime que eso no es cierto.

Pero lo peor todavía faltaba.

Mariana abrió la última grabación.

—Esta es de anoche.

La imagen mostró nuevamente a Teresa entrando al despacho.

Esta vez llevaba un frasco pequeño.

Abrió el bote de medicamentos para la presión que Eduardo tomaba cada mañana.

Sacó varias cápsulas.

Las sustituyó por otras idénticas.

Después volvió a cerrar el envase con total tranquilidad.

Toda la sangre desapareció del rostro de Eduardo.

—¿Qué acabas de hacer…?

Mariana habló con una serenidad que heló la sala.

—Después de descubrir que las cámaras la habían grabado copiando las escrituras, entendió que ya no podría quedarse con la casa.

Hizo una pausa.

—Así que decidió fabricar una agresión para desacreditarme… y, si eso no funcionaba, pensaba provocar que tú sufrieras una crisis cardíaca para heredar antes de que saliera toda la verdad.

En ese instante sonó el timbre de la casa.

Dos agentes de la Fiscalía y un perito entraron mostrando una orden judicial.

El comandante miró directamente a Teresa.

—Señora Teresa Ruiz…

Le colocó unas esposas delante de toda la familia.

—Queda detenida por tentativa de homicidio, falsificación de documentos y fraude patrimonial. La investigación comenzó hace dos semanas… gracias a las grabaciones que su nuera entregó en secreto antes de esta reunión.

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