Parte 2: LA VERDAD QUE SU MADRE LLEVABA AÑOS OCULTANDO

La habitación quedó completamente en silencio.

Andrew seguía de pie junto a la puerta.

Tenía el rostro completamente pálido.

—No llames a la policía —repitió con la voz rota.

Julia cruzó los brazos.

—Eso dependerá de lo que tengas que decir.

Andrew respiró hondo.

Después miró a la señora Wilson, que acababa de entrar con la bebé en brazos.

—¿Podemos hablar solos?

—No —respondió Nina sin dudar—. Todo lo que tengas que decir lo escucharás delante de ellas.

Él bajó la cabeza.

Durante unos segundos fue incapaz de hablar.

Finalmente murmuró:

—La niña es nuestra.

Nina sintió un pequeño alivio.

Pero solo duró un instante.

—Entonces, ¿por qué mentiste sobre tu grupo sanguíneo?

Andrew cerró los ojos.

—Porque mi madre me obligó.

La puerta volvió a abrirse.

Su madre acababa de regresar con una bolsa de comida.

Al escuchar aquellas palabras, dejó caer todo al suelo.

—¡Andrew!

Era demasiado tarde.

Él ya había empezado.

—Hace cuatro años, antes de la boda, mamá insistió en que jamás dijera que era grupo B.

Julia frunció el ceño.

—¿Por qué?

Andrew miró a su madre.

—Porque mi padre no era mi padre biológico.

La habitación quedó muda.

La señora Collins comenzó a llorar.

—No…

—No lo cuentes.

Pero Andrew siguió hablando.

—Hace treinta y cinco años mi madre tuvo una relación con otro hombre.

—Quedó embarazada de mí.

—Mi padre creyó toda la vida que era su hijo.

Nina sintió un escalofrío.

Todo comenzaba a tener sentido.

—Si antes de casarnos descubrían que eras grupo B…

Andrew asintió lentamente.

—Mi supuesto padre era grupo O.

—Mi madre también.

Julia terminó la frase.

—Y un hijo tipo B habría demostrado que él no era el padre.

Andrew bajó la mirada.

—Mamá llevaba treinta y cuatro años escondiendo ese secreto.

La señora Collins cayó de rodillas.

—¡Yo solo quería proteger a esta familia!

Nina respiró profundamente.

—¿Y por eso me mentiste durante cuatro años?

Andrew respondió con lágrimas en los ojos.

—Pensé que nunca tendría importancia.

—Jamás imaginé que revisarías mi análisis.

Julia permanecía completamente seria.

—Eso explica la mentira del grupo sanguíneo.

—Pero no explica otra cosa.

Todos la miraron.

—La llamada telefónica.

—”Todavía no sospecha.”

—”Cuando pase el primer mes, todo habrá terminado.”

La señora Collins dejó de llorar.

Su expresión cambió por completo.

Nina sintió un nudo en el estómago.

—¿Qué significa eso?

La mujer tardó varios segundos en responder.

—La noche del parto…

—Hubo un incendio en la unidad neonatal.

Todos quedaron inmóviles.

—Durante unos minutos evacuaron a varios bebés.

Nina sintió que el corazón se aceleraba.

—¿Qué estás diciendo?

—Cuando despertaste de la anestesia…

—Yo ya tenía miedo de que hubieran confundido a los recién nacidos.

La señora Wilson abrió mucho los ojos.

—¿Pidieron una verificación de identidad?

La mujer negó lentamente.

—No.

Julia dio un paso adelante.

—¿Y por qué no?

La suegra rompió a llorar otra vez.

—Porque Andrew me dijo que Nina estaba demasiado débil.

—Y que solo conseguiríamos asustarla.

Andrew levantó inmediatamente la cabeza.

—¡Eso no es cierto!

—Yo nunca dije…

Se quedó en silencio.

Acababa de recordar.

Aquella madrugada el jefe de enfermería les aseguró que todo estaba bajo control.

Él decidió confiar.

Nunca pidió revisar el procedimiento.

Nunca comprobó los registros.

Julia sacó inmediatamente el teléfono.

—Ahora sí voy a llamar.

Andrew intentó detenerla.

—Espera.

—La niña es nuestra.

—Lo sé.

Julia respondió con absoluta serenidad.

—Pero ya no estamos investigando una infidelidad.

—Estamos investigando un posible intercambio de recién nacidos.

Nina abrazó con fuerza a su hija.

Las lágrimas comenzaron a caer sin control.

—No…

—No me la quiten.

La señora Wilson apoyó una mano sobre su hombro.

—Nadie va a separarlas.

—Precisamente por eso necesitamos saber la verdad.

En ese instante sonó el teléfono de Julia.

Había recibido respuesta de un antiguo compañero que trabajaba en la Fiscalía.

Leyó el mensaje.

Su expresión cambió inmediatamente.

—Nina…

—El Hospital Materno Central ya está siendo investigado.

Todos la miraron.

—Hace dos semanas otra familia denunció que su bebé podría haber sido cambiado la misma noche del once de abril.

El teléfono de Andrew cayó al suelo.

Nina sintió que el mundo entero desaparecía bajo sus pies.

Julia guardó lentamente el móvil.

Luego pronunció una frase que heló la sangre de todos los presentes.

—Si esa denuncia es cierta…

—Es posible que vuestra hija biológica siga viva…

—Pero esté creciendo en otra familia desde el mismo día en que nació.

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