—Entonces váyanse —repitió mi madre—, pero antes devuélvannos el resultado de la prueba de paternidad que Madison escondió.
Nadie respiró.
Madison abrió la puerta del auto.
Por primera vez pude verla.
Estaba vestida de blanco, con las manos protegiendo su vientre y el rostro completamente pálido.
—¿Qué prueba? —preguntó Ethan.
Mi madre no apartó los ojos de ella.
—La que llegó a nuestra casa hace cuatro días.
La madre de Madison reaccionó enseguida.
—¡Eso es mentira!
—Entonces no tendrá problemas en dejar que Ethan la vea.
Ethan se acercó al auto.
—Madison.
Ella evitó mirarlo.
—Mi amor, tu madre está intentando arruinar nuestra boda.
—Solo quiero saber si existe esa prueba.
Silencio.
Tyler se interpuso.
—Esto es una humillación.
Mi madre sonrió.
—Curioso. Hace un minuto no les preocupaba humillar públicamente a mi hija para quitarle una propiedad.
Tyler cerró la boca.
Mi madre sacó el teléfono.
—El laboratorio llamó porque el número de contacto indicado en la solicitud era el de nuestra casa.
Madison levantó la cabeza bruscamente.
—¿Los llamó?
—No hizo falta.
Mi madre deslizó el dedo por la pantalla.
—El laboratorio dejó un mensaje.
La voz grabada sonó delante de más de doscientas personas.
—“Señora Parker, llamamos para confirmar que el informe solicitado ya está disponible…”
Ethan retrocedió.
—Parker.
No Bennett.
Parker.
La familia de Madison había solicitado el estudio por su cuenta.

—¿Por qué hiciste una prueba de paternidad sin decírmelo?
Madison empezó a llorar.
—Porque tenía miedo.
—¿Miedo de qué?
—De que no confiaras en mí.
Ethan pareció no comprender.
—¿Y por eso hiciste una prueba?
Mi madre habló con calma.
—No exactamente.
Todos la miramos.
—La prueba no fue para confirmar si Ethan era el padre.
Hizo una pausa.
—Fue para confirmar si otro hombre lo era.
Madison se llevó una mano a la boca.
Su madre gritó:
—¡Basta!
Pero ya era demasiado tarde.
Ethan miró a la mujer con la que llevaba tres años.
—¿Quién?
Madison comenzó a temblar.
—Ethan…
—¿QUIÉN?
Ella cerró los ojos.
Entonces Tyler dijo:
—No tienes derecho a interrogarla así.
Mi hermano se giró lentamente.
—¿Tú también lo sabías?
Tyler no respondió.
Y en ese instante comprendimos que toda la familia Parker conocía la verdad menos nosotros.