El capitán Torres se colocó los guantes y señaló la cámara instalada sobre la mesa de inspección.
—Señorita Lawson, a partir de este momento todo quedará registrado.
Asentí.
—Gracias.
Ethan estaba detrás de la línea amarilla, con los brazos cruzados. Chloe permanecía a su lado.
Ya no lloraba.
Su rostro estaba completamente vacío.
Aquello me confirmó que sus lágrimas nunca habían sido reales.
El capitán abrió la maleta.
Sacó primero mis zapatos.
Después varios vestidos.
Una carpeta con documentos.
Regalos que había comprado durante el viaje.
Nada extraño.
Ethan soltó una risa.
—¿Lo ves? Todo este espectáculo para nada.
No respondí.
El capitán siguió revisando.
Entonces uno de los agentes tocó el revestimiento interior.
Se detuvo.
Volvió a presionarlo.
—Capitán.
Torres se acercó.
—¿Qué ocurre?
—Este lado tiene más grosor.
El aeropuerto pareció quedarse en silencio.
Miré a Ethan.
Había dejado de sonreír.
Chloe dio un pequeño paso hacia atrás.
El agente examinó la costura.
—Parece modificada recientemente.
Ethan intervino enseguida.
—Eso no demuestra nada. La maleta es de Mia.
Torres levantó una mano.
—Señor Reed, no intervenga.
Utilizaron herramientas de inspección para revisar el compartimento.
Segundos después, el agente extrajo un pequeño paquete que yo nunca había visto.
Sentí que las piernas me fallaban.
—Eso no es mío.
El capitán no respondió.
Colocó el objeto dentro del procedimiento de custodia correspondiente y llamó a otro agente.
Los comentarios aparecieron frente a mis ojos.
【¡AHÍ ESTÁ!】
【¡EN TU VIDA ANTERIOR LO ENCONTRARON DESPUÉS DE QUE CRUZASTE!】
【¡AHORA ES DIFERENTE! ¡TÚ MISMA SOLICITASTE LA INSPECCIÓN ANTES DE PASAR!】
Respiré profundamente.
Había funcionado.
No estaba a salvo todavía.
Pero había cambiado el primer movimiento.
El capitán Torres se volvió hacia mí.
—¿Quién tuvo acceso a esta maleta?
—Yo. Ethan Reed. Chloe Bennett. Y posiblemente personal del hotel.
—¿Cuándo estuvo fuera de su control?
—Anoche, aproximadamente una hora.
Chloe reaccionó.
—¡Eso es mentira!
Todos la miraron.
Ella comprendió demasiado tarde su error.
Torres frunció el ceño.
—¿Qué parte es mentira?
Chloe abrió la boca.
—Yo… quiero decir que Mia estaba con nosotros.
—Señorita Bennett, todavía no le he preguntado nada.
Chloe palideció.
Ethan la sujetó del brazo.
—No digas nada más.
El capitán miró inmediatamente aquella mano.
Luego miró a Ethan.
—¿Por qué le recomienda guardar silencio?
—Porque están intentando convertir una coincidencia en una acusación.
—Todavía no hemos acusado a nadie.
Ethan acababa de cometer exactamente el mismo error que Chloe.
Hablar demasiado.
Torres pidió que ambos fueran separados.
—¿Separados? —protestó Ethan—. Tenemos un vuelo de conexión.
—Ya no.
Su expresión cambió.
—¿Nos está reteniendo?
—Estamos aclarando una declaración voluntaria relacionada con equipaje posiblemente manipulado.
Chloe comenzó a temblar.
Esta vez parecía real.
Antes de que se la llevaran, me miró.
Ya no había tristeza en sus ojos.
Había odio.
—Vas a arrepentirte.
El capitán Torres la escuchó.
—Agente, anote también esa declaración.
Chloe cerró la boca.
Casi sonreí.
Por primera vez, sus propias palabras estaban trabajando contra ella.

Me condujeron a otra sala.
Entregué mi teléfono voluntariamente para mostrar fotografías, horarios y mensajes.
También expliqué lo ocurrido con la falsa llamada al profesor Dennis.
—¿Tiene el número desde el que realizaron esa llamada? —preguntó Torres.
—Sí.
—Consérvelo.
Entonces recordé algo.
La noche anterior, Chloe había insistido en ayudarme con la maleta.
Yo estaba duchándome.
Cuando salí, Ethan estaba junto a la puerta del hotel.
Chloe cerraba mi equipaje.
En aquel momento no sospeché nada.
Ahora cada detalle parecía una advertencia.
—Capitán, el hotel debe tener cámaras en el pasillo.
Torres asintió.
—Solicitaremos que preserven las grabaciones.
Los comentarios aparecieron otra vez.
【¡BIEN!】
【EN LA OTRA VIDA ESAS GRABACIONES SE BORRARON TRES DÍAS DESPUÉS.】
Sentí un escalofrío.
—Por favor, solicítenlas inmediatamente.
Torres me observó.
—¿Por qué tanta urgencia?
No podía decirle que estaba viendo comentarios sobre una vida que todavía no había ocurrido.
—Porque si alguien manipuló mi equipaje, esa grabación puede demostrarlo.
Aceptó la explicación.
Casi dos horas después, me permitieron llamar nuevamente a la profesora Dennis.
Le expliqué lo sucedido.
Su respuesta fue firme.
—Mia, escucha con atención. Tu revisión no será cancelada automáticamente por haber solicitado una inspección preventiva.
Cerré los ojos.
Aquellas palabras me quitaron un peso enorme.
—Pero necesito presentar los documentos hoy.
—Enviaré una notificación formal indicando que estás cooperando con las autoridades.
—Gracias, profesora.
Antes de colgar, añadió:
—Y hay otra cosa.
—¿Qué?
—Chloe Bennett figura como candidata suplente para tu plaza.
Mi corazón se detuvo por un instante.
—Lo sé.
—¿Cómo?
Guardé silencio.
Dennis continuó.
—No debería conocer todavía el orden definitivo de suplentes. Esa información es interna.
Sentí frío.
Entonces Chloe no solo quería quitarme el puesto. Alguien dentro del proceso de selección estaba ayudándola.
—Profesora, revise quién consultó mi expediente.
Hubo una pausa.
—Lo haré.
La llamada terminó.
Poco después, Torres regresó.
Traía una tableta.
—El hotel respondió.
Me puse de pie.
—¿Tienen las grabaciones?
—Sí.
Colocó la pantalla frente a mí.
El video mostraba el pasillo del hotel.
Hora: 22:17.
Vi a Ethan salir de nuestra habitación.
Miró hacia ambos lados.
Después apareció Chloe.
Llevaba una pequeña bolsa negra.
Entraron juntos.
Sentí náuseas.
A las 22:43, Chloe salió sin la bolsa.
Ethan permaneció dentro otros doce minutos.
El capitán pausó la grabación.
—¿Usted estaba en la habitación?
Negué.
Entonces lo recordé.
Había bajado al gimnasio del hotel.
Ellos sabían exactamente cuánto tiempo estaría fuera.
—No.
Torres anotó algo.
—Esto cambia considerablemente la situación.
Pero los comentarios aparecieron de golpe.
Muchos.
Demasiados.
【¡NO CELEBRES TODAVÍA!】
【¡ELLOS PREPARARON UNA SEGUNDA TRAMPA!】
【¡REVISA TU CARPETA DE DOCUMENTOS!】
Miré hacia mi equipaje.
—Capitán.
—¿Sí?
—Quiero que revisen también mi carpeta.
Torres pareció sorprendido.
—Ya pasó por el escáner.
—Quiero una revisión manual.
Trajeron la carpeta transparente donde guardaba los documentos para mi nuevo empleo.
El agente comenzó a sacar las hojas.
Certificados.
Formularios.
Copias de identificación.
Mi expediente académico.
Entonces apareció un sobre que no reconocí.
—Ese sobre no es mío.
Torres se detuvo.
Lo abrió siguiendo el procedimiento correspondiente.
Dentro había varias páginas impresas.
La primera llevaba mi nombre.
La segunda contenía información confidencial que jamás debería haber estado en mis manos.
El capitán levantó la mirada.
—Señorita Lawson, ¿sabe qué es esto?
—No.
Los comentarios volvieron a explotar.
【¡ESA ERA LA SEGUNDA TRAMPA!】
【¡SI FALLABA LA MALETA, IBAN A ACUSARTE DE ROBAR DOCUMENTOS CONFIDENCIALES!】
Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies.
Aquello era mucho más elaborado de lo que había imaginado.
No pretendían simplemente hacerme perder un empleo.
Querían destruir cualquier posibilidad de que pudiera defender mi nombre.
Entonces la puerta se abrió.
Un agente entró rápidamente.
—Capitán Torres, tenemos un problema.
—¿Qué ocurrió?
El agente miró primero hacia mí.
—Acabamos de recibir la respuesta preliminar sobre las huellas encontradas en el sobre.
Me puse de pie.
—¿Son de Ethan o de Chloe?
El hombre negó lentamente.
—No.
Torres frunció el ceño.
—Entonces, ¿de quién?
El agente dejó una hoja sobre la mesa.
Miré el nombre.
Y sentí que todo mi cuerpo se congelaba.
Las huellas pertenecían a alguien que trabajaba directamente dentro de la unidad encargada de mi revisión política.
En ese mismo instante sonó mi teléfono.
Era la profesora Dennis.
Contesté.
—Profesora.
Al otro lado solo escuché su respiración agitada.
—Mia, sal de ahí acompañada por los agentes. No regreses sola a casa.
—¿Qué pasó?
Su siguiente frase hizo que se me helara la sangre.
—Acabo de revisar quién autorizó el acceso a tu expediente. Ethan y Chloe no están haciendo esto solos.