PARTE 2: FINGÍ SER SU FAMILIA EN UN AVIÓN, SIN SABER QUE MI EXMARIDO HABÍA DESTRUIDO UNA VERDAD MUCHO MÁS GRANDE

El susurro detrás de nosotros hizo que todo mi cuerpo se tensara.

—Es ella.

Abrí los ojos lentamente.

Reid seguía mirando hacia adelante, pero su expresión había cambiado.

Ya no parecía el hombre amable que había recogido el juguete de mi hija unos minutos antes.

Parecía alguien que acababa de escuchar una amenaza.

—¿Quién eres realmente? —susurré.

Durante varios segundos no respondió.

Lily dormía entre mis brazos, completamente ajena al extraño mundo que se había abierto a nuestro alrededor.

Finalmente Reid habló en voz baja.

—Mi nombre completo es Reid Lawson.

Esperó mi reacción.

No tuve ninguna.

Pero los pasajeros cercanos sí.

Un hombre detrás de nosotros dejó de hablar.

Una mujer abrió discretamente una aplicación en su teléfono.

Entonces entendí.

No era un simple pasajero.

—¿Por qué te están siguiendo?

Reid apretó la mandíbula.

—Porque alguien quiere asegurarse de que nunca llegue a Charlotte.

Mi corazón empezó a latir más rápido.

—¿Y qué tiene que ver una madre con un bebé en todo esto?

Me miró.

Y por primera vez vi algo más allá del miedo.

Culpa.

—Nada.

Hizo una pausa.

—Hasta que apareciste tú.

Aquella respuesta no me tranquilizó.

Al contrario.

Me hizo arrepentirme de haber apoyado mi cabeza en su hombro.

Cuando aterrizamos, Reid no permitió que nadie nos ayudara.

No porque fuera controlador.

Porque estaba alerta.

Observaba cada movimiento.

Cada persona que caminaba demasiado cerca.

Cada teléfono levantado.

Cuando salimos del aeropuerto, esperaba que simplemente se despidiera.

Pero entonces dijo:

—Brooke, necesito pedirte algo más.

Suspiré.

—No.

Él pareció sorprendido.

—Ni siquiera sabes qué voy a pedir.

—Un favor peligroso.

Bajó la mirada.

Porque sabía que tenía razón.

—Mi situación no es normal.

—La mía tampoco.

Le mostré a Lily.

—Estoy intentando reconstruir mi vida después de que mi esposo me dejó sin casa ni dinero.

Reid se quedó en silencio.

—Tu esposo hizo eso.

No era una pregunta.

Asentí.

—Trevor Madden.

La expresión de Reid cambió.

—¿Dijiste Trevor Madden?

Sentí un escalofrío.

—Sí.

Por primera vez desde que lo conocí, Reid perdió completamente la calma.

—Brooke… tenemos que hablar.

Fuimos a una cafetería cercana.

Reid sacó su teléfono.

Buscó un archivo.

Luego giró la pantalla hacia mí.

Era una noticia antigua.

“Empresario Trevor Madden acusado de manipulación financiera dentro de su propia compañía”.

Parpadeé.

—No entiendo.

Reid respiró profundamente.

—Tu exmarido no solo te dejó sin dinero.

Deslizó otra imagen.

—Está relacionado con una investigación que llevo meses siguiendo.

Sentí que el estómago se me cerraba.

—¿Quién eres?

Esta vez respondió.

—Soy el director de una empresa de inversiones que perdió millones por culpa de Trevor.

Me quedé inmóvil.

—Entonces todo esto…

—No fue casualidad.

Miré a Lily.

Mi hija seguía jugando con su conejo de peluche.

—¿Me elegiste porque podía ayudarte?

Reid negó rápidamente.

—No.

Luego bajó la voz.

—Te elegí porque eras la única persona en ese avión que no sabía quién era yo.

Eso me dejó sin respuesta.

Porque por primera vez en mucho tiempo alguien no parecía querer algo de mí.

Pero todavía había demasiadas preguntas.

—¿Por qué necesitabas fingir una familia?

Reid sacó otra fotografía.

Era una imagen tomada semanas antes.

Él saliendo de un edificio.

Junto a él estaba una mujer.

—Mi exsocia.

—¿Qué pasa con ella?

—Descubrió que iba a entregar pruebas contra una red de fraude.

Señaló la foto.

—La gente que me sigue cree que estoy solo. Vulnerable.

Me miró.

—Pero un hombre viajando con una mujer y una bebé parece alguien que tiene algo que proteger.

Me quedé callada.

Aquella frase me dolió.

Porque yo sí tenía algo que proteger.

Lily.

Esa noche Reid nos llevó a un pequeño apartamento seguro mientras yo buscaba una solución.

No era una mansión.

No era lujoso.

Era simplemente un lugar donde nadie podía cambiarnos la cerradura.

Por primera vez en semanas dormí sin miedo.

Pero a la mañana siguiente encontré un mensaje en mi teléfono.

Era de Trevor.

“Sé dónde estás.”

La sangre se me congeló.

Reid tomó el teléfono.

Su expresión se volvió seria.

—¿Cuándo empezó a escribirte?

—Nunca antes.

Entonces llegó otro mensaje.

“Devuélveme lo que es mío o perderás a Lily.”

Sentí que el aire desaparecía.

—No puede hacer eso.

Reid miró la pantalla.

—No debería poder.

Luego abrió una carpeta que tenía guardada.

—Pero creo que sé por qué está desesperado.

Dentro había documentos.

Contratos.

Transferencias.

Firmas.

Y una página con mi nombre.

—¿Qué es esto?

Reid me miró con cuidado.

—Tu matrimonio con Trevor no fue solo un matrimonio.

Pasó la página.

—Te convirtió sin saberlo en la propietaria legal de una parte de la empresa que él estaba intentando esconder.

Me quedé paralizada.

—¿Qué?

—Cuando te dejó sin nada, pensó que eras una mujer derrotada.

Hizo una pausa.

—Pero en realidad dejó fuera del alcance de sus manos la única persona que podía destruir su imperio.

Sentí una mezcla de rabia y miedo.

Durante semanas había pensado que Trevor me había quitado todo.

Pero la verdad era diferente.

Él había intentado borrar mi vida porque tenía miedo de lo que yo poseía.

Al día siguiente, Reid y yo fuimos a reunirnos con abogados.

Y entonces ocurrió algo inesperado.

Claire, la mujer de la fotografía, apareció.

Pero no venía a amenazarnos.

Venía con una caja de documentos.

—Trevor me pagó para vigilar a Reid.

Todos guardamos silencio.

—Pero descubrí algo.

Me miró.

—Él nunca quiso abandonarte.

Fruncí el ceño.

—¿Qué significa eso?

Claire abrió la caja.

Dentro había copias de mensajes privados.

Trevor había planeado nuestro divorcio meses antes.

Había planeado vaciar nuestras cuentas.

Había planeado quedarse con todo.

Pero había cometido un error.

Un error enorme.

Porque había dejado rastros.

Y ahora esos rastros estaban en nuestras manos.

Reid miró los documentos.

Después me miró a mí.

—Brooke, mañana podemos acabar con él.

Pensé en la noche en que dormí afuera de mi propia casa.

Pensé en el miedo.

En la vergüenza.

En todas las personas que me dijeron que exageraba.

Luego miré a Lily.

Y entendí algo.

No quería venganza.

Quería justicia.

Tomé la carpeta.

—Entonces hagámoslo.

Porque Trevor Madden había pensado que una madre sola con una bebé era alguien fácil de destruir.

No sabía que aquella misma mujer que él había dejado sin nada…

Era exactamente la persona que podía quitarle todo.

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