PARTE 2 — LA CLÁUSULA SECRETA QUE CAMBIÓ EL DESTINO DE LOS MING.

El silencio terminó cuando Yang Yun levantó lentamente la cabeza.

Las lágrimas desaparecieron de su rostro.

—No romperé el matrimonio.

El patriarca golpeó la mesa con tanta fuerza que los vasos de cristal vibraron.

—¿Todavía piensas proteger a esa familia?

—No estoy protegiendo a los Ming.

Yang Yun abrió su bolso y dejó un sobre sellado sobre la mesa.

—Estoy protegiendo a los Yang.

Todos los directivos intercambiaron miradas confundidas.

El anciano abrió el sobre con impaciencia.

Dentro había una copia del contrato matrimonial firmado tres años atrás.

—¿Qué significa esto?

—Lean la última página.

El abogado de la familia ajustó sus gafas y comenzó a leer en voz alta.

—”Si cualquiera de las dos familias hace público el carácter comercial del matrimonio antes del plazo establecido, perderá automáticamente todos los derechos sobre las empresas conjuntas, acciones y fideicomisos creados durante la alianza.”

La sala quedó completamente en silencio.

El patriarca arrebató el contrato.

—Eso no puede ser.

—Sí puede.

Yang Yun respiró profundamente.

—El video no fue filtrado por los Ming.

Todos la miraron.

—Lo filtró alguien de nuestra propia familia.

El asistente se puso pálido.

—Hace veinte minutos rastreamos el primer servidor donde apareció el archivo.

Proyectó la información en la pantalla principal.

La dirección IP pertenecía al edificio corporativo de los Yang.

Un murmullo recorrió la sala.

—¿Quién tuvo acceso? —preguntó el patriarca.

El asistente dudó unos segundos.

—Solo cuatro personas.

En la pantalla aparecieron los nombres.

El patriarca.

Yang Yun.

El director financiero.

Y el vicepresidente del grupo.

El vicepresidente se levantó indignado.

—¡Esto es una locura!

Pero Yang Yun ya caminaba hacia él.

—Hace dos semanas vendiste en secreto tus acciones antes del escándalo.

El hombre retrocedió.

—Eso es falso.

—Entonces explica por qué tu esposa transfirió quinientos millones a una cuenta en Singapur ayer por la noche.

El vicepresidente perdió el color del rostro.

Los abogados comenzaron a revisar los documentos.

El patriarca comprendió de inmediato lo ocurrido.

Alguien había provocado el escándalo para hundir el precio de las acciones y comprarlas después mediante empresas fantasma.

No era una venganza sentimental.

Era un golpe financiero perfectamente calculado.

En ese momento se abrió la puerta de la sala.

Entró Fu Chi Xia.

Vestía un traje negro impecable y caminaba con absoluta tranquilidad, ignorando las miradas de odio.

—Llegas demasiado tarde —gruñó el patriarca.

—En realidad, llego justo a tiempo.

Fu Chi Xia dejó una memoria USB sobre la mesa.

—Aquí están todas las conversaciones del vicepresidente con el fondo extranjero que intentó adquirir las acciones de los Yang.

El vicepresidente quiso escapar.

Dos agentes de la unidad de delitos financieros, que esperaban fuera de la oficina, entraron inmediatamente y le bloquearon el paso.

—Señor Zhao, queda detenido por manipulación bursátil, fraude y conspiración empresarial.

El hombre cayó de rodillas.

—Yo no planeé todo esto solo.

Yang Yun sintió un escalofrío.

—¿Quién más participó?

El vicepresidente levantó lentamente la cabeza.

Señaló directamente al patriarca.

—Todo empezó porque él me pidió destruir ese matrimonio.

La respiración de toda la sala se detuvo.

El anciano permaneció inmóvil.

Después sonrió con una frialdad que nadie le conocía.

—Por fin alguien se atrevió a decir la verdad.

Yang Yun lo miró sin poder creerlo.

—¿Fuiste tú?

—Ese matrimonio comercial nunca debía convertirse en un matrimonio real.

Fu Chi Xia dio un paso al frente.

—Por eso intentó separarnos desde el primer día.

El patriarca no lo negó.

Abrió lentamente un viejo expediente guardado en su escritorio y lo lanzó sobre la mesa.

En la portada solo había una fecha.

Veinticinco años atrás.

Yang Yun lo abrió con manos temblorosas.

En la primera página aparecía un certificado de nacimiento.

El nombre del padre la dejó sin respiración.

No era el hombre que la había criado.

Era el padre de Fu Chi Xia.

El matrimonio comercial jamás había sido una alianza entre dos familias rivales.

Había sido un intento desesperado por ocultar un secreto que llevaba veinticinco años enterrado.

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