PARTE 2: LA MUJER QUE TODOS SUBESTIMARON

El comandante Nathaniel Hayes se detuvo frente a mí. Enderezó los hombros. Y saludó. No un gesto cortés. No una inclinación de cabeza. Un saludo militar completo….

PARTE 2: MI NOVIO ERA EL DOCTOR REED

Durante los siguientes veinte minutos no escribí una sola palabra. Lucas estaba sentado a cinco metros de mí. Yo tenía abierto el informe. Él tenía abierto un…

PARTE 2: ESTA VEZ, TE ELIJO A TI

Adrian Wells fue el primero en apartar la mirada. Fue un movimiento mínimo. Pero Nina lo vio. También vio cómo sus dedos se cerraban alrededor de la…

PARTE 2: LA MUJER EQUIVOCADA

Valeria tomó el vaso. Rodrigo sonrió. —Así me gusta. Ella acercó el jugo a sus labios, pero en ese instante las luces comenzaron a apagarse. El maestro…

PARTE 2: EL MAYBACH QUE ME DEVOLVIÓ LA LIBERTAD.

Durante tres segundos nadie habló. Ava miró el Maybach. Adrian me miró a mí. Y yo contemplé seriamente la posibilidad de desaparecer debajo del automóvil. —Lena —dijo…

PARTE 2: LA NOCHE EN QUE CAMBIARON LAS REGLAS

A las once y cuarenta y siete sonó el timbre. Daniela ya estaba encerrada en su habitación. Había cenado una manzana, revisado dos veces la alarma del…

PARTE 2: LA DUEÑA DEL VOTO

Adrian sonrió mientras levantaba su copa. —¿Conoces Westbrook Industries? —Bastante. Celeste soltó una carcajada. —Por favor. Tu hija nunca mencionó que fueras empresaria. —Emily tampoco mencionó muchas…

PARTE 2: LA CASA NUNCA FUE SUYA.

Jason miró la pantalla del teléfono en el suelo. Por primera vez aquella noche, dejó de preocuparse por Mandy. Ahora estaba preocupado por sí mismo. —Wendy, eso…

PARTE 2: CUANDO LAS CÁMARAS DEJARON DE PROTEGERLOS.

El patio quedó en silencio. El perro temblaba entre mis brazos mientras la sangre comenzaba a manchar mi uniforme. —¡Llamen al veterinario de cirugía! —grité. Dos asistentes…

Parte 2 – LA FIRMA QUE LO HUNDIÓ

Subí los tres escalones del escenario sin mirar atrás. No necesitaba hacerlo. Podía sentir el silencio de Julian desde el otro extremo del salón. Malcolm me estrechó…