PARTE 2: LA PRUEBA QUE REVELÓ A SU VERDADERO PADRE.

Aquella noche no pude dormir.

Me escondí bajo las cobijas abrazando una almohada mientras las palabras de la abuela Blackwood daban vueltas en mi cabeza.

“Yo misma la entregaré a Victor Hale.”

Entonces aparecieron las letras doradas.

【Emma, no esperes hasta mañana.】

【Si hacen primero la prueba con Victor, él manipulará el resultado.】

Me incorporé de golpe.

【Busca a Adrian. Ahora.】

Salí descalza de la habitación.

Encontré a Adrian en la biblioteca, sentado frente a una enorme ventana.

Tenía una fotografía entre las manos.

Era mi madre.

—¿Por qué no duermes? —preguntó sin mirarme.

Me acerqué.

—¿Querías a mi mamá?

Sus dedos se tensaron alrededor de la fotografía.

—Mucho.

—Entonces, ¿por qué la dejaste?

Adrian cerró los ojos.

—Porque creí que me había traicionado.

Me armé de valor.

—¿Y si no lo hizo?

Por fin me miró.

—¿Quién te dijo eso?

No podía explicarle las letras.

Así que hice la única cosa que se me ocurrió.

Extendí mi mano.

—Hazte una prueba conmigo.

Adrian quedó inmóvil.

—Emma…

—Si no eres mi papá, me iré.

Mi voz comenzó a temblar.

—Pero si existe aunque sea una posibilidad, quiero saberlo antes de que me entreguen a Victor.

Algo cambió en su rostro.

—¿Por qué le tienes tanto miedo?

Bajé la cabeza.

—Porque no quiere adoptarme para quererme.

Adrian frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

—Su hijo está enfermo.

Le conté lo que había escuchado.

Cuando terminé, el rostro de Adrian se había vuelto aterradoramente frío.

Presionó un botón.

Leo apareció minutos después.

—Necesito un laboratorio independiente esta noche.

Leo dejó de sonreír.

—¿Para qué?

Adrian me miró.

—Una prueba de paternidad. Mía y de Emma.

Tres horas después tomaron las muestras.

La abuela se enteró al amanecer.

Entró furiosa.

—¡Has perdido la cabeza!

Adrian ni siquiera levantó la voz.

—Es mi decisión.

—Los médicos dijeron que después del accidente no podrías tener hijos.

—Dijeron que era extremadamente improbable.

—¡Clara pertenecía a Victor!

La mano de Adrian golpeó el brazo de la silla.

—Clara no pertenecía a nadie.

La anciana quedó en silencio.

Yo también.

Fue la primera vez que alguien defendió a mi madre delante de mí.

Los resultados llegarían esa misma tarde.

Pero Victor llegó primero.

Entró acompañado por abogados.

—Vengo por mi hija.

Adrian lo esperaba en el salón.

—Todavía no has demostrado que sea tuya.

Victor colocó una carpeta sobre la mesa.

—Entonces hagamos la prueba ahora.

Las letras aparecieron inmediatamente.

【No permitas que use a ese médico.】

Miré al hombre que acompañaba a Victor.

Llevaba un maletín médico.

Corrí hacia Adrian.

—¡No!

Victor me fulminó con la mirada.

—Deja de hacer escenas.

—Ese médico trabaja para ti.

El hombre palideció.

Adrian lo notó.

—Leo.

Su hermano sonrió.

—Ya entendí.

Dos guardias bloquearon la salida.

Victor perdió la paciencia.

—¡Esto es ridículo!

Adrian habló con absoluta calma.

—Mi laboratorio ya realizó la prueba.

Por primera vez, Victor pareció preocupado.

En ese instante Natalie entró con un sobre.

—Señor Blackwood.

Adrian lo tomó.

Yo dejé de respirar.

Abrió los resultados.

Leyó una línea.

Después otra.

Sus manos comenzaron a temblar.

Leo se acercó.

—Hermano…

Adrian levantó los ojos hacia mí.

Toda la frialdad de su rostro había desaparecido.

—Emma.

—¿Sí?

Extendió una mano.

Me acerqué lentamente.

Adrian me tomó los dedos.

—Eres mi hija.

No entendí por qué empecé a llorar.

Quizá porque durante cinco años nadie me había pertenecido.

Y de repente tenía un padre.

Me lancé a abrazarlo.

Adrian me sostuvo con tanta fuerza como pudo.

Enterré la cara contra su pecho.

—Sabía que vendrías por mí.

Sentí caer algo sobre mi cabello.

Una lágrima.

Adrian Blackwood estaba llorando.

Victor retrocedió.

—Eso es imposible.

Leo tomó el documento.

—Compatibilidad de paternidad confirmada.

Después miró a Victor.

—Parece que elegiste a la niña equivocada para convertirla en tu donante.

La abuela Blackwood se dejó caer en una silla.

—Clara…

Su voz se quebró.

—Entonces nunca engañó a Adrian.

Adrian levantó lentamente la mirada.

—Eso parece.

Victor intentó marcharse.

Los guardias volvieron a cerrarle el paso.

—¿Adónde vas? —preguntó Adrian.

—Esto ya no tiene nada que ver conmigo.

—Tiene todo que ver contigo.

Adrian había ordenado investigar mi expediente del orfanato.

Los documentos revelaron solicitudes irregulares, pagos a funcionarios y registros médicos pedidos antes de que Victor iniciara siquiera el proceso de adopción.

Ya había comprobado mi compatibilidad con su hijo.

No quería una hija.

Me había seleccionado.

La policía fue llamada.

Victor gritó amenazas hasta que desapareció por la entrada principal acompañado por las autoridades.

Pensé que todo había terminado.

Me equivocaba.

Esa noche, las letras doradas volvieron a aparecer.

【Emma, todavía falta descubrir la verdad más importante.】

Miré a Adrian, que dormía en el sofá junto a mi cama porque yo había tenido miedo de quedarme sola.

【El accidente que dejó a tu padre en silla de ruedas tampoco fue un accidente.】

Me incorporé.

【Victor manipuló el automóvil.】

Sentí un escalofrío.

Pero apareció una última frase.

【Y alguien dentro de esta mansión lo ayudó.】

Al día siguiente se lo conté a Adrian como pude.

Él no se rio.

Ordenó recuperar los archivos del accidente.

Leo consiguió el antiguo informe mecánico.

Había una anomalía que nunca se investigó correctamente.

Y junto al documento encontraron un pago realizado dos días antes del accidente.

Adrian observó el nombre del destinatario.

Su rostro perdió el color.

—No puede ser.

Leo tomó el papel.

También palideció.

Yo miré hacia la puerta.

Natalie estaba allí.

Y cuando vio el documento…

salió corriendo.

—¡Deténganla! —ordenó Adrian.

Los guardias la alcanzaron antes de llegar al automóvil.

Natalie comenzó a llorar.

—¡Yo no sabía que Victor quería matarte!

Adrian se quedó helado.

—Entonces sí lo ayudaste.

—Me pagó para decirle dónde estarías. ¡Nada más!

—¿Y Clara?

Natalie guardó silencio.

Adrian comprendió.

—¿Qué le hiciste a Clara?

—Yo solo entregaba información.

—¿QUÉ INFORMACIÓN?

Natalie rompió a llorar.

—Victor sabía que Clara estaba embarazada. Por eso necesitaba separarlos antes de que tú descubrieras que Emma podía ser tu hija.

Adrian cerró los ojos.

Cinco años de odio hacia una mujer inocente se derrumbaron en segundos.

Semanas después, Victor fue procesado por los delitos relacionados con el intento de adopción fraudulenta y la investigación sobre el accidente fue reabierta.

La abuela Blackwood pidió perdón frente a la tumba de mi madre.

Y Adrian hizo algo que nadie esperaba.

Ordenó colocar junto a la fotografía de Clara una placa.

“A la mujer que amé demasiado tarde para creerle, pero cuya hija me enseñó la verdad.”

Yo dejé de ser Emma, la niña sin familia.

Me convertí oficialmente en Emma Blackwood.

Pero mi momento favorito llegó meses después.

Adrian estaba haciendo rehabilitación cuando consiguió mantenerse en pie unos segundos con ayuda.

Corrí hacia él.

—¡Papá!

Él sonrió.

—Despacio, pequeña.

Lo abracé.

Adrian acarició mi cabello.

Y comprendí algo que ninguna frase dorada necesitaba explicarme.

Yo había corrido hacia aquel hombre para salvar mi vida.

Pero, sin saberlo, también había salvado la suya.

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