PARTE 2: EL GUION CAMBIÓ DE PROTAGONISTA

Mandy Lin despertó dos días después.

Yo estaba firmando los documentos funerarios de Marcus cuando los comentarios reaparecieron.

“¡Despertó! Ahora debe decir que Summer manipuló la cuerda.”

“Sí. Marcus murió y Mandy perdió al padre de su bebé. Summer tiene motivo.”

“¡Que la arresten y la protagonista recuperará la herencia!”

Dejé el bolígrafo.

¿Bebé?

Hasta ese momento nadie me había dicho que Mandy estuviera embarazada.

Cinco minutos después apareció un policía.

—Señora Meng, necesitamos hacerle algunas preguntas sobre el accidente.

No me sorprendió.

Lo acompañé a una sala privada.

—La señorita Lin afirma que usted estaba enfadada por la relación que mantenía con su esposo.

—Es cierto.

—También dice que originalmente usted debía realizar el salto.

—También es cierto.

—Y asegura que usted estuvo cerca del equipo antes del accidente.

Saqué mi teléfono.

—Entonces le ahorraré tiempo.

Le mostré el video.

Había comenzado a grabar antes de que Marcus y Mandy subieran a la plataforma. La secuencia mostraba empleados revisando el equipo mientras yo estaba abajo, lejos de ellos.

El policía observó todo.

—Necesitaremos una copia.

—Por supuesto.

Los comentarios se agitaron.

“¡Maldita sea! ¿Por qué grabó?”

“Eso no estaba en la historia original.”

Sonreí por primera vez.

Exactamente.


La investigación duró tres semanas.

El informe preliminar encontró algo inquietante.

La cuerda no parecía haberse deteriorado naturalmente.

Había señales de manipulación previa.

Entonces recordé una frase de los comentarios:

“La que debía saltar era Summer.”

Me recorrió un escalofrío.

¿Y si aquello nunca había sido un accidente?

Llamé a mi abogado.

—Quiero que investigues quién reservó específicamente el salto en pareja.

La respuesta llegó esa misma tarde.

Marcus.

Pero había algo más.

Cuatro días antes del viaje, él había aumentado mi seguro de vida.

Beneficiario principal: Marcus Meng.

Si ambos moríamos simultáneamente, ciertos activos matrimoniales pasarían según una estructura patrimonial que él había modificado recientemente.

Y Mandy aparecía vinculada a una de las sociedades beneficiarias.

Mi abogado guardó silencio.

—Summer, creo que deberíamos entregar esto inmediatamente a la policía.

—Hazlo.

Los comentarios desaparecieron.

Por primera vez desde el acantilado, hubo silencio.


Regresé al hospital al día siguiente.

Mandy estaba despierta.

Tenía el rostro pálido y una pierna inmovilizada.

Cuando me vio, empezó a llorar.

—Tú hiciste esto.

—No.

—¡Marcus estaría vivo si hubieras saltado con él!

Aquella frase hizo que incluso la enfermera levantara la mirada.

Me acerqué.

—Qué forma tan extraña de decirlo.

Mandy comprendió su error.

—Quise decir…

—¿Que yo debería haber muerto?

—¡No!

Saqué una silla.

—Marcus aumentó mi seguro antes del viaje.

Su respiración cambió.

—No sé nada de eso.

—También modificó documentos patrimoniales.

Silencio.

—Y la policía cree que la cuerda fue manipulada.

Mandy palideció.

Entonces aparecieron los comentarios.

“¡No confieses!”

“¡Summer está provocándola!”

“¡Mandy, cállate!”

Ya sabía qué hacer cuando ellos tenían miedo.

Seguir preguntando.

—¿Marcus quería matarme?

—No.

Demasiado rápido.

—¿Quién manipuló la cuerda?

—¡Yo no fui!

Nunca había preguntado si había sido ella.

Mandy cerró los ojos.

La puerta se abrió.

Dos investigadores entraron.

Yo me levanté.

—Creo que ustedes deberían continuar.


La verdad tardó meses en reconstruirse.

Marcus había planeado mi muerte.

Su intención era saltar conmigo utilizando un sistema preparado para fallar de una manera determinada. Había esperado sobrevivir gracias a medidas que él creía controladas.

Mandy conocía parte del plan.

No todo.

Ella pensaba que después de mi muerte Marcus quedaría libre, recibiría dinero y ambos comenzarían una nueva vida.

Pero cuando me negué a saltar, Mandy convirtió aquello en una competencia absurda.

Quiso demostrar que ella sí era valiente.

Marcus intentó convencerla de que habría otras oportunidades.

Ahora entendía por qué.

Él sabía que aquel salto no era seguro.

Pero tampoco podía detenerla sin explicar demasiado.

Y terminó subiendo con ella.

El plan diseñado para matarme se volvió contra ellos.

Mandy sobrevivió.

Y tuvo que responder ante la justicia por lo que pudiera demostrarse de su participación.

Yo no celebré.

Marcus había sido mi esposo durante siete años.

Descubrir que me engañaba había destruido mi matrimonio.

Descubrir que estaba dispuesto a convertir mi muerte en beneficio económico destruyó incluso los recuerdos buenos.


Quedaba todavía una mentira.

El supuesto hijo de Mandy.

No estaba embarazada.

Nunca lo había estado.

La historia del bebé existía únicamente en aquellos comentarios.

Y entonces comprendí la última pieza.

Aquellas voces no conocían el futuro perfectamente.

Conocían un guion.

En ese guion yo moría.

Mandy sobrevivía.

Marcus desaparecía después.

Ella quedaba convertida en una viuda trágica, rica y embarazada, lista para comenzar otra historia.

Pero cuando tomé una decisión diferente, los comentarios comenzaron a equivocarse.

No eran profecías.

Eran expectativas.

Y yo no tenía obligación de cumplirlas.


Seis meses después regresé sola a la isla.

No fui al acantilado.

Me senté frente al mar al amanecer con los documentos definitivos de mi divorcio todavía guardados en una carpeta.

Nunca habían llegado a firmarse.

Legalmente había terminado como viuda.

Emocionalmente, aquel matrimonio había acabado antes.

Saqué mi teléfono y eliminé la última fotografía de Marcus.

Entonces apareció una línea delante de mis ojos.

Solo una.

“La secundaria debería sentirse sola ahora.”

La observé durante unos segundos.

Después me reí.

—Sigues sin entenderlo.

El comentario parpadeó.

“¿Qué?”

Me puse de pie.

Por primera vez le respondí directamente.

—Yo nunca fui secundaria en mi propia vida.

Las letras comenzaron a desaparecer.

Primero una.

Después otra.

Hasta que no quedó nada.

Y jamás volvieron.

Había pasado meses creyendo que había sobrevivido porque desobedecí una historia escrita para otra mujer.

Finalmente entendí algo mucho más sencillo.

No había robado el final de Mandy.

No había cambiado de protagonista.

Simplemente había dejado de permitir que alguien más decidiera quién debía morir para que su historia pudiera comenzar.

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