Miren observó en silencio al hombre del asiento trasero.
—¿Por qué quiere ayudarme?
El multimillonario sonrió con calma.
—Porque odio que destruyan el talento para proteger la mediocridad.
Sacó una tableta y reprodujo un video.
Era la grabación de la cámara oculta del camerino.
Las imágenes mostraban claramente a Sofía entrando sola.
Miraba hacia ambos lados.
Destapaba una botella de vino.
La derramaba sobre el vestido de novia.
Después tomaba un bote de pintura y lo vaciaba sobre los guantes de Miren mientras ella estaba inconsciente tras recibir un fuerte golpe en la cabeza.
Miren sintió un nudo en la garganta.
—Entonces… siempre fui inocente.
—Y mañana todo el mundo lo sabrá.
A la mañana siguiente comenzó la gran final de la Semana Internacional de Alta Costura.
Diseñadores, periodistas y compradores ocupaban cada asiento del auditorio.

Sofía desfilaba como la estrella de la noche.
Estaba convencida de que su rival había desaparecido para siempre.
Cuando el presentador iba a anunciar al ganador, las enormes pantallas del escenario se apagaron.
Un segundo después apareció el video del camerino.
El silencio fue absoluto.
Nadie podía apartar la vista de las imágenes.
Se veía a Sofía destruyendo el vestido.
Colocando la pintura en las manos de Miren.
Y sonriendo antes de salir.
Los fotógrafos dejaron de fotografiar la pasarela.
Ahora apuntaban directamente hacia Sofía.
El diseñador principal se quedó inmóvil.
—¿Qué significa esto?
Miren apareció lentamente al fondo del escenario.
Vestía un nuevo traje blanco confeccionado durante toda la noche por el equipo de la empresa rival.
Caminó con la cabeza alta.
Sin miedo.
Sin lágrimas.
Solo con la verdad.
El diseñador bajó del escenario y se acercó a ella.
—Perdóname. La expulsé sin darte la oportunidad de defenderte.
Después se volvió hacia Sofía.
—Quedas descalificada de por vida de cualquiera de nuestras colecciones.
La joven intentó escapar entre la multitud.
Pero dos agentes de seguridad ya bloqueaban la salida.
En ese instante, el multimillonario subió al escenario.
Todos pensaban que había venido a apoyar a Miren.
Sin embargo, tomó el micrófono y dijo una frase que dejó a toda la industria completamente paralizada.
—El vestido que Sofía intentó destruir no era un diseño cualquiera.
Hizo una breve pausa.
—Era el último boceto creado por mi hermana antes de morir… y Miren fue la única diseñadora capaz de terminar la obra que ella dejó inconclusa.
Todo el auditorio quedó en absoluto silencio.
Aquella noche ya no se hablaba de un simple sabotaje.
Se hablaba del intento de destruir la pieza más valiosa de toda una generación de la alta costura.