El patriarca Lu sostuvo el informe con las manos temblorosas.
En la última página aparecía la firma de la joven a la que acababan de llamar mediocre.
—¿Tú diseñaste toda la estrategia del proyecto Asia Pacífico? —preguntó con incredulidad.
Ella todavía no había superado la humillación.
Miró al Presidente Lu y trató de retirar su mano.
—No tienes que defenderme por compasión.
Él apretó sus dedos con mayor firmeza.
—No es compasión.
—Es respeto.
Después dirigió una mirada helada hacia todos los miembros de la familia.
—Hace dos años, cuando el Grupo Lu estaba a punto de perder el mercado internacional, ella encontró los errores que ninguno de nuestros directores pudo detectar.
La tía mayor soltó una risa burlona.
—Eso no demuestra que sea digna de nuestra familia.
El Presidente Lu arrojó una segunda carpeta sobre la mesa.
—Entonces quizá esto sea suficiente.
El patriarca abrió el expediente.
Su rostro cambió de inmediato.
Dentro había contratos, patentes tecnológicas y certificados de propiedad.
Todos estaban registrados a nombre de la joven.
—Ella es la fundadora secreta de Lian Global —declaró el Presidente Lu.
Un murmullo estremeció la sala.
Lian Global era la empresa de inteligencia financiera más poderosa de toda la región.
Sus sistemas controlaban inversiones valoradas en miles de millones.
La mujer que ellos habían despreciado poseía una fortuna superior a la de la familia Chen.
La tía mayor retrocedió con el rostro pálido.
—Eso debe ser falso.
La joven levantó lentamente la cabeza.
Por primera vez, su mirada no mostró miedo.

—Oculté mi identidad porque quería saber si esta familia podía aceptarme sin mi dinero.
El patriarca quedó completamente inmóvil.
Ella continuó:
—Ahora ya conozco la respuesta.
Se quitó el anillo de compromiso y lo dejó sobre la mesa.
El Presidente Lu la miró con una angustia que nadie le había visto jamás.
—No puedes marcharte.
—Tu familia acaba de demostrar que nunca me considerará una de los suyos.
Él tomó el anillo antes de que tocara la madera.
Luego se volvió hacia el patriarca.
—La boda con la familia Chen queda cancelada definitivamente.
El anciano golpeó la mesa.
—¡No puedes sacrificar el imperio por una mujer!
—Ella no necesita nuestro imperio.
El Presidente Lu sacó un último documento.
—Nosotros necesitamos el suyo.
El informe revelaba que Lian Global poseía en secreto el treinta y cinco por ciento de las acciones del Grupo Lu.
Sin el respaldo de aquella joven, la empresa familiar colapsaría en menos de una semana.
Todos guardaron silencio.
El patriarca bajó lentamente la cabeza.
—Señorita… hemos cometido un terrible error.
Ella observó a cada uno de sus agresores.
—No vine aquí para recibir sus disculpas.
—Vine para recuperar lo que me robaron.
En ese instante, varios agentes entraron en la mansión.
El jefe mostró una orden judicial.
—Venimos a detener a la persona que falsificó los contratos del proyecto Asia Pacífico.
Todos miraron a la tía mayor.
Pero los agentes caminaron directamente hacia el patriarca Lu.