Parte 2: EL HOMBRE QUE ME ESPERÓ AL OTRO LADO DEL MURO

El hombre de los girasoles se llamaba Adrián Vega. Y lo más extraño era que yo apenas lo conocía. Lo había visto tres veces durante mis últimos…

Parte 2: CUANDO REGRESÓ, YA NO QUEDABA UNA BODA QUE SALVAR

Adrian retiró lentamente la mano. —Emma, no digas eso. —¿Qué cosa? —Que me habrías molestado. Lo miré sin responder. A veces el silencio explica mejor que cualquier…

PARTE 2: EL TERCER BEBÉ QUE CAMBIÓ TODA LA VERDAD

Me quedé mirando aquella nota hasta que las palabras comenzaron a perder sentido. “Si Rowan alguna vez descubre la verdad, asegúrese de que nunca descubra qué le…

PARTE 2: LOS 52 YUANES QUE COSTARON TODO

El avión aterrizó ocho horas después. Yo había apagado el teléfono durante todo el vuelo. Cuando finalmente lo encendí, tenía más de cien mensajes. Todos de Julian….

PARTE 2: LA MUJER QUE ADRIAN NUNCA SUPO QUE TENÍA

Harrison Blackwood se detuvo frente a mí. —Clara Vaughn —dijo con una sonrisa—. Me alegra muchísimo que hayas venido. Adrian parecía haber olvidado cómo respirar. Vanessa miró…

PARTE 2: EL SECRETO QUE LOS BLACKWOOD HABÍAN ENTERRADO

Regresé a nuestra casa antes del amanecer. No encendí las luces. Caminé lentamente por cada habitación, intentando reconstruir lo ocurrido antes de que Claire fuera trasladada al…

PARTE 2: EL DÍA EN QUE DEJÉ DE PEDIR PERMISO

Adrian llegó al hospital casi una hora después. Entró corriendo por el pasillo, todavía con el traje de la fiesta. —¿Dónde está Sophie? Lo miré. —En cuidados…

PARTE 2: ESTA VEZ, YO ELEGÍ MI PROPIO CAMINO

—Por ahora. La expresión de Adrian cambió. —¿Qué significa eso? —Significa que no voy a casarme contigo. Se quedó mirándome como si acabara de hablar en otro…

PARTE 2: LA FAMILIA QUE NADIE SE ATREVIÓ A PROVOCAR

El celador apenas terminó de hablar cuando las luces del pasillo comenzaron a parpadear. La jefa de enfermeras se quedó inmóvil. —¿Cincuenta hombres? —Sí —respondió él—. Y…

PARTE 2: LA PUERTA QUE CERRÓ MI MATRIMONIO PARA SIEMPRE

Las sirenas se hicieron más fuertes. Marta dejó de gritar. Por primera vez desde que me había encerrado, no escuché su voz. Solo sus pasos apresurados alejándose…