Parte 2: EL DINERO SIEMPRE TUVO EL MISMO NOMBRE
Laura siguió comiendo el pan con absoluta tranquilidad. Alrededor de la mesa, las siete invitadas continuaban elogiando el supuesto éxito de Arturo. Teresa levantó su copa. —Siempre…
Parte 2: LA EMPRESA NUNCA FUE SOLO DE LOS FOSTER
Amanda salió de la sala de reuniones sin mirar atrás. Detrás de ella todavía se escuchaba la voz de Lily llorando. —Señor Foster… todo esto es culpa…
Parte 2: LA CASA NUNCA ESTUVO EN DISCUSIÓN
Sophie retrocedió un paso. El formulario seguía temblando entre las manos de su tía. Durante varios segundos nadie dijo una sola palabra. Al otro lado del teléfono,…
Parte 2: LOS 600 MILLONES NUNCA FUERON TUYOS
El salón entero quedó inmóvil. Julián todavía mantenía la mano levantada, incapaz de comprender lo que acababa de escuchar. —¿Su… hija? —balbuceó. Arturo Alcázar avanzó lentamente hasta…
Parte 2: LA MUJER QUE VOLVIÓ A OCUPAR SU LUGAR
El silencio se apoderó del estudio. Marcus seguía mirando el teléfono que Elena sostenía junto al oído. Del otro lado, el abogado respondió casi de inmediato. —Señorita…
Parte 2: LAS CÁMARAS QUE SEPULTARON TODAS LAS MENTIRAS
Lucas permaneció inmóvil frente a la pantalla. En el video, Renata reía mientras Bruno le rodeaba la cintura. —Cuando el viejo se muera, Lucas firmará lo que…
Parte 2: LA VERDAD DETRÁS DE LA MALETA
El grito de Claire hizo que toda la sala de inspección quedara en silencio. —¡Julian, tú dijiste que tu mujer no sabía nada! Julian sintió que la…
Parte 2: LA VERDAD COMIENZA A DESMORONARSE
La lluvia seguía golpeando el parabrisas cuando Emma entró en el automóvil que la esperaba frente al hospital. El conductor no hizo preguntas. Solo arrancó. Durante varios…
Parte 2: EL TESTAMENTO QUE DOÑA REBECA OCULTÓ DURANTE TRES AÑOS
La patrulla llegó a las siete de la mañana. Ana Lucía apenas había conseguido que Inés bajara un poco la fiebre cuando tres agentes tocaron la puerta…
Parte 2: LA FIRMA QUE NO PERTENECÍA A MARIANA
Mariana apenas había llegado al estacionamiento cuando escuchó pasos apresurados detrás de ella. —¡Espera! Era Diego. Bajaba las escaleras del salón casi tropezando, con la corbata torcida…